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martes, 10 de octubre de 2017

¿Qué es el Tercer Estado? Según Sieyés

Nos encontramos ante un extracto de la obra de Sieyés, ¿Qué es el tercer estado?, en el que él va a desgranar de una manera lógica y a base de un diálogo la existencia y necesidad del llamado Tercer Estado. Del que concluirá que es un todo en la sociedad, y la organización política debe así respetarlo.
El autor es un eclesiástico nacido en la Provenza francesa en 1748 y que realizó estudios en la universidad de La Sorbona (París). Tras estudiar a los grandes pensadores de la política y el derecho, especialmente John Locke, quedó maravillado de sus ideas y comenzó a plasmarlas en diferentes escritos, como el que nos atañe. Abandonando su posición de religioso comenzó a ocupar cargos en la carrera política como representante del así llamado “Tercer Estado”, llegando a ocupar funciones tan importantes como la de presidente del Directorio (1795-1799) y posteriormente, tras el apoyo a Napoleón Bonaparte, será designado segundo cónsul del Consulado previo al Imperio (1799-1804). Irónicamente sus ideas propiciaron el inicio de la revolución francesa y sus acciones políticas apoyarían el advenimiento de ésta.
A este respecto podemos observar en el texto como se sientan las bases revolucionarias que dotaron, al pueblo francés de finales del S. XVIII, de unas ideas de libertad, igualdad y fraternidad. Lema que recorrerá el sentir revolucionario y la explosión libertaria de campesinos y trabajadores contra el antiguo régimen, representado por Nobles, Burgueses y cuya máxima expresión era la monarquía de Luis XVI con la bendición del alto clero.
Así comienza el texto reflexionando sobre ¿Qué es el tercer Estado?, a lo que el autor responde que lo es Todo (principio de igualdad formal en el que todos pertenecen a un mismo extracto); posteriormente se plantea ¿Que ha sido hasta el presente en el orden político? A lo que se responde con un triste Nada (rompiendo por tanto el derecho de libertad propio de los ciudadanos que participan en el gobierno de la nación); La última pregunta es la clave de ese pasar del todo que es, a transformar la nada en la que se ha convertido, para llegar a un triunfal existencialismo de ser lo que se representa, es decir, el todo de la política ha de corresponderse con el representado, o se está gobernando sin el gobernado. Por eso el autor se pregunta ¿Qué pide? A lo que responde: Llegar a ser algo.
Ya en este primer soliloquio interrogativo, Sieyés ha presentado las bases de su escrito y pensamiento político. El pueblo, o tercer estado que estaba conformado por la gran mayoría de habitantes de la nación francesa (campesinos, jornaleros, bajo clero y trabajadores manuales) debían gozar de al menos los mismos privilegios y ventajas en el gobierno de la polis que los nobles, burgueses y altos clero. Estos últimos propietarios de las tierras y los derechos de explotación de los bienes que eran trabajados por los primeros.
El malestar de una baja representatividad política, unido al hambre y la miseria, fueron el caldo de cultivo en el que estas ideas que Sieyés plantea vinieron a germinar en la revolución francesa de 1789. Aunque cabe señalar que esta revolución en sus inicios no buscaba las consecuencias y resultados que posteriormente se produjeron a lo largo de su desarrollo. En un principio los grandes miembros de la burguesía reclamaron los mismos privilegios que los nobles. Puesto que estos primeros poseían las grandes fortunas de la nación francesa, mientras los segundos conservaban por herencia unos privilegios no conseguidos ni trabajados. Esto creó que las concesiones que le fueron otorgando paulatinamente a las fortunas burguesas no fueran del todo satisfactorias e invitaran a una mayor cantidad de privilegios. Mientras que nadie se interesaba por el pueblo llano, solo como fuerza de trabajo o de sostenimiento de las producciones agrícolas e industriales.
De ahí que el autor presente al pueblo llano, o tercer estado como un hombre robusto que posee las cualidades del trabajo y el esfuerzo de los intereses de producción, pero que se haya encadenado, cual bestia del campo, para evitar que pueda gobernarse a sí mismo, o a la sociedad, mientras nobles y burgueses pelean por sus propios intereses. De hecho esas peleas entre las dos clases dominantes no servían para crecer como nación, e incluso llegando a menguar los intereses de la nación que solo era sostenida por el esfuerzo y la fatiga del Estado encadenado.
Pero, se pregunta Sieyés, ¿Qué es una nación? ¿En qué consiste ésta misma nación que los poderosos se disputan y los empobrecidos deben mantener? Para él es un cuerpo de personas libres e iguales que se someten bajo unas mismas leyes y son representados como tales. Pero esa no era la realidad que se estaba dando en la Francia pre-revolucionaria donde solo ocupaban representación en los Estados Generales los Nobles y el Alto Clero, quedando reducida la representación del Tercer Estado a algo residual y sin apenas poder de decisión.

Esto propiciará que en medio de esa revolución de tinte burgués, acabara el Tercer Estado reclamando para ellos lo que la burguesía añoraba. Pues siendo ellos un todo estatal debían ser tratados como el todo y no como una parte más, en la reclamación de representatividad política. Pero aun así cabe reseñar que una parte importante del Tercer Estado quedo fuera de estos privilegios que al final se obtuvieron, las mujeres. Ellas también apoyaron la revolución, e incluso lucharon por ella, pero tras el triunfo de la misma no consiguieron ninguno de los privilegios que se reclamaban y que quedaron reservados solo a los varones. De hecho la revolucionaria Olympe de Gouges, defenderá ante la Asamblea Nacional Francesa una “Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana” que será rechazada por los propios revolucionarios. Pero al fin y al cabo la historia demuestra que a lo largo de los siglos la política ha dado revoluciones y contra-revoluciones, de las cuales siempre ha resultado un nuevo orden social en el que unos gobernaban y otros eran gobernados. En este caso ganaron los hombres su libertad, su igualdad y su fraternidad, pero obviaron a la parte femenina del Estado que deberá esperar su revolución un siglo después. Luego yo concluiría este comentario crítico con la misma pregunta del principio ¿Qué es el Tercer Estado? Todo, y Toda la sociedad política que ha de ser representada y protegida por la Nación.

lunes, 5 de agosto de 2013

Comentario sobre el proyecto de ley de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno.

El proyecto trata de abordar un tema que siempre ha sido objeto de críticas y de dudas hacia la política, como es el caso de la transparencia en los órganos de decisión y organización política. Con esta Ley el gobierno central buscaría una manera de hacer público todo lo que se pueda la administración de la “cosa pública” de manera que se sepa cuánto cobran los que la administran y en qué manera se lucran de su cargo.
Es curioso que éste debate que siempre ha estado latente en nuestra sociedad, se cristalice en una Ley justo en el momento en el que los efectos de la crisis económica cada vez son más devastadores. Si observamos la realidad española, con tantos millones de parados y tantas familias sin ingresos, es lógico pensar que el pueblo tiene derecho a conocer y saber el nivel de vida de aquellos que los “representan” y gobiernan. Pues no es de buen gobernante utilizar un cargo público para lucrarse de manera desorbitada sin conocimiento de los que han depositado en él su confianza de gobierno.
Por eso me parece que la idea de la Ley de transparencia es buena, aunque no comparto el momento en el que se ha publicado, ya que creo que nace no de una necesidad real, sino que es fruto de una medida populista que intenta ganar la imagen de honradez que los dos grandes partidos han perdido en los últimos tiempos con sus respectivos casos de corrupción (Caso Bárcenas, Eres,…). De ahí mi reflexión de que es importante pero llega tarde, ya que si se hubiera podido aplicar antes, de seguro podríamos haber evitado algunos de los casos de corrupción que se están dando en la actualidad en nuestro país.
Pero es curioso cómo está enfocada la Ley, ya que parece muy estricta en su planteamiento inicial de dar imagen y buen gobierno al Estado, con la presentación de cuentas a lo público y toda la parafernalia jurídica posible, pero cuando comienzas a hondar en su articulaje comienzas a ver puntos que parecen irse más por los cerros de Úbeda, que atañer el problema que parece legislarse. Mi primera crítica irá encaminada a que está centrada a la administración y los órganos políticos del Estado, pero no engloba a los instrumentos que hacen posible la política, como por ejemplo los partidos políticos, qu aunque son órganos privados, pero si reciben fondos públicos y se crean para optar a gobernar lo público por lo que tendrían que tener un control superior.
Por otro lado, me parece muy bien, la idea de crear un portal de transparencia en el que se viertan la información a tratar con acuerdo al principio de transparencia, aunque dudo que en primer lugar este portal cuente con los recursos materiales dignos para su correcto funcionamiento y que los datos sean actualizados con orden a la realidad de cada momento. Pero la idea es buena, podría copiarse el sistema de transparencia en EEUU, en cuyo portal se puede consultar el sueldo, no solo de los políticos, sino de todos los que tienen cargos públicos o de responsabilidad pública, desde el gobernador del Estado en cuestión, al conserje de un colegio. Siendo por lo tanto una de las administraciones que mayor transparencia demuestran a nivel internacional.
Pero también hay que tener en cuenta, y la Ley en este sentido lo hace, que existen unos límites al derecho de la transparencia en el Estado. La Ley fija sus límites en todos aquellos supuestos que puedan dañar la seguridad nacional; la defensa; las relaciones exteriores; la seguridad pública; la prevención, investigación y sanción de los ilícitos penales. Administrativos o disciplinarios; la igualdad de las partes en los procesos judiciales y la tutela judicial efectiva; las funciones administrativas d vigilancia, inspección y control; los intereses económicos y comerciales; la política económica y monetaria; el secreto profesional y la propiedad intelectual e industrial; la garantía de la confidencialidad o el secreto requerido en procesos de toma de decisión; y la protección del medio ambiente. Éste último punto me parece innecesario ya que no se me ocurre ningún supuesto en el que el conocimiento de los ingresos y patrimonios de un cargo público pueda entrañar una amenaza al medio ambiente.
Aunque a parte de los límites que fija la Ley, a mi me surge un límite, que podría denominarse moral o éticos, o incluso de seguridad personal, con respecto a ésta Ley. Ya que al publicarse los ingresos de los cargos públicos puede suponer una amenaza hacia la persona y/o su familia situándolos como blancos de mafias o delincuentes que les secuestren pidiendo rescates, roben, acosen o incluso los asesinen. Por lo tanto un límite que no se contempla y que debería de ponerse de relieve es la propia seguridad del informante que podría ser objeto de delincuencia por dar a conocer sus datos. Ya que creo que el artículo 12 de ésta Ley protege más el derecho del solicitante que del informante, lo cual los sitúa en una situación bastante comprometida para dar a conocer sus propios datos personales, que de igual manera podrían ser hackeados del portal de transparencia y utilizados en contra del cargo público.

En cuento a la parte que se refiere al buen gobierno, me parece lógico que esto se ponga en práctica pero que sea de aplicación real, pues al final el órgano competente de aplicar las resoluciones queda disperso en la aplicación y no se encuentra bien identificado. Además me parece que no era necesario poner por escrito éstos supuestos que deberían de partir de una lógica democrática y no de un fundamento jurídico, que hace pensar que la sociedad española es aún una democracia en pañales que necesita de leyes que le prohíban tener ciertas conductas reduciendo el Estado actual a un adolescente que aún no sabe gobernarse a sí mismo, sin los castigos-premios de sus progenitores. Todavía nos queda mucho que madurar en España, pues cuando parecía que ya estábamos emancipados y listos para gobernarnos solos, aparece una crisis económica que nos hace volver a nuestra realidad de inmadurez, amparándonos bajo las colchas de nuestros padres, representados en la creación de Leyes, como la que nos atañe, que nos protege de nuestro propio mal gobierno.

domingo, 19 de agosto de 2012

La Ilustración política y sus autores


Lo más característico de la ilustración en el pensamiento político es la influencia que obtiene una nueva forma de gobierno nacida en el seno de las monarquías absolutistas europeas, el llamado despotismo ilustrado.
Esta forma de gobernar se puede ver resumida en la máxima: “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo” con la cual se buscaba desde las monarquías absolutistas crear una conciencia de pueblo por el que se justifican las acciones de la corona, de manera que las acciones, acertadas o no, del monarca deberán de conducirse al interés y bienestar del pueblo.

Aunque habría que señalar que esta es la justificación que se realiza desde las casas reales europeas, para poder mantener su poder después de las revoluciones del pueblo que empezaban a desestabilizar las acciones de sus gobiernos. En siglos anteriores la corriente de pensamiento versaba sobre el poder y como mantenerlo, a partir de esta etapa el tema será cómo satisfacer al interés general, y de qué manera se cataloga lo que pasa a estar en esta definición y lo que no.

Por ello vemos que tras la revolución inglesa de 1688 se inaugura una nueva filosofía política, aquella en la que el monarca absoluto empieza a preocuparse de sus súbditos y por lo tanto toma conciencia de Estado como conjunto de población existente en un territorio acotado con fronteras y dentro de los cuales tiene valor la soberanía del monarca.

La revolución inglesa llamada la Gloriosa, será el acontecimiento que dé lugar a lo que se pasará a denominar el siglo de las luces y que concluirá como acontecimiento culmen de este periodo histórico con la revolución francesa. Siendo ésta revolución, la que acabe con las monarquías absolutistas y comience a dotar a los estados de Constituciones. Pero para entender ese paso del puro absolutismo al constitucionalismo inicial, primero hemos de andar cautos por este siglo de las luces y la razón, que dotó a Europa de una conciencia diferente de la que hasta ahora se había tenido.

En este siglo, que dista desde 1688 a 1789, nos encontramos con que las corrientes del pensamiento abandonan una edad de oscuridad y razonamiento enmarcado dentro de la escolástica medieval, y comenzamos a realizar una emancipación de lo civil y lo religioso, pudiendo dar a la razón un lugar que no ha de ser explicado desde el fenómeno religioso. Comienza por lo tanto una secularización del pensamiento que se va a cristalizar en las artes, en la literatura, en la música y por supuesto, en el pensamiento político.

Este giro en el pensamiento y corpus de las ideas políticas hace que las grandes casas reales europeas comiencen a sentir el paso de la revolución por sus puertas y será, como se ha indicado, en la revolución gloriosa, que tomen conciencia de peligro hacia sus status, teniendo que reformularse a sí mismas, para poder mantener el poder en sus dominios. De esta forma nace como respuesta a la ilustración y sus cambios, el ya citado despotismo ilustrado. Éste no es otra cosa que tomar los inicios de la ilustración y enmascarar al absolutismo de ellos. De ésta forma hacer ver al pueblo que ellos son una necesidad del monarca y que por lo tanto éstos son necesarios. Como ya sabemos esto consiguió alargar el poder absolutista en Europa un siglo más, aunque los avances científicos y culturales, se vieron favorecidos durante este período, sin que el trasfondo absolutista adornado de razón y luces, pudiera hacer nada por frenarlo.

Así que las absolutas monarquías se verán obligadas a separar sus poderes, perdiendo por tanto en un primer momento su espíritu absoluto, en pro de ésta bienintencionada ilustración. También el poder civil subordina al religioso, lo que provocará el enfado del clero en varios Estados y la rápida respuesta del Papado de Roma que ve peligrar sus privilegios en varios Estados. Así como en el siglo anterior el cisma de la Iglesia romana obliga a crear una contrarreforma del protestantismo, ahora es la independencia de iglesias nacionales las que le obligan a crear institutos regalistas para salvaguardar cierta independencia entre el clero local y los gobernantes nacionales, y a la vez la relación de los poderes con el del Pontífice romano.

Aparece también un nuevo concepto político, el contrato social, que tendrá a su máximo exponente en Rousseau, aquí vemos una nueva forma de gobernar por medio de un vínculo existente entre el ciudadano y el monarca que ha de ser respetado por ambas partes. Esto da base a un inicio del socialismo utópico que tendrá que ser cristalizado por pensamientos posteriores pero que ya empieza a tener una base en este contractualismo que rompe con lo anteriormente conocido y dota al estado de éste nuevo cauce de poder tan particular.

Pero para entender lo que supuso al pensamiento político la ilustración y como se fue transformando la política desde un absolutismo imperante a una revolución americana, primero y después, francesa, pasando por un despotismo real hacia los discursos que se construyen con la falsa de servir al interés general, es necesario que veamos de manera breve a los principales protagonistas de éste álgido periodo histórico que serán los responsables de prender la mecha de la revolución liberal posterior al siglo de las luces.

Antes de empezar con los autores sería muy interesante observar que en este siglo comienza a publicarse la Enciclopedia que recogía todos los saberes existentes hasta el momento en Europa y que va a suponer uno de los grandes hitos del pensamiento en la historia. Uno de los autores de ésta magnífica obra afirmó: “La guerra es el arte de destruir hombres, la política es el arte de engañarlos” (Jean Le Rond, d`Alembert). Pues con esta afirmación veamos que supusieron los autores del momento para la Ilustración en el pensamiento político:

-          JOHN LOCKE (1632-1704)
A John Locke se le considera el padre del liberalismo moderno, ya que es el primero que comienza a distinguir la libertad individual de los derechos colectivos del Estado. Llega incluso al punto, de separar la religión como asunto libre y propio de la conciencia privada del individuo sin que deban de afectar estas religiones a la política del Estado. El individuo en la esfera privada es libre de hacer lo que le plazca, sin que el Estado tenga que intervenir en estos asuntos.

Para Locke el poder del Estado emana del pueblo, es decir, son los sujetos y objetos de la política, ya que toda función del Estado se debe a la existencia de un poder proveniente del mismo pueblo. Considerando también que el Pueblo goza de una serie de principios que le son anteriores al Estado, y que por tanto deben ser defendidos frente a la autoridad estatal. El pensamiento de Locke nos dirá que antes del Estado el pueblo ya contaba con la propiedad, la vida, la libertad y la felicidad, y éstos son considerados derechos naturales del Ser Humano que han de ser defendidos por el Estado, y que además se pueden reivindicar sus defensas contra atropellos del propio Estado hacia alguno de ellos.

En la filosofía de Locke ya se puede apreciar un pequeño adelanto a Montesquieu cuando apuesta por la separación de poderes en dos: Ejecutivo y Legislativo. A cada uno de ellos les da un representante que lleve a cabo sus funciones, en el caso del legislativo es el Parlamento y en el caso del ejecutivo el Monarca. Las leyes que emanan de ese legislativo se consideran voluntad del Pueblo y por tanto, como sujetos de los Derechos naturales antes comentados, todos está sometidos a las leyes parlamentarias, incluido el propio monarca que ya no se halla por encima de la Ley sino que es englobado dentro de la misma. Por lo tanto el poder del Parlamento se encuentra a su vez limitado por los propios Derechos naturales que les son inherentes al Ser Humano.

Locke opina que el estado de naturaleza del ser humano solo ha de ser alterado por su entrada en la sociedad, en el Estado. Para ello se ha de acordar un contrato que le vincula en su relación de cesión de libertad hacia el propio Estado, que existe para en la medida de lo posible suavizar los roces existentes entre todos los individuos de la sociedad, ya que cada ciudadano tiene intereses divergentes y formas distintas de alcanzar la felicidad que puede entrar en contacto con los métodos de otros, para ello está el Estado que debe de vigilar que no haya malestares entre las distintas facciones de la sociedad que buscan su propia felicidad. Por tanto la autoridad del poder solo existe mientras no haya violaciones de los Derechos naturales.

-          JEAN-JACQUES ROUSSEAU (1712-1778)
El nombre de Rousseau va inherentemente unido al del contrato social, como se ha visto anteriormente él no es el primero que comienza a hablar de Contrato Social, aunque si fue el que más desarrolló la idea contractualista.

Sus obras están muy marcadas por la conciencia de contrato vinculante entre los hombres y la sociedad en la que viven, además desarrolla de manera muy marcada la diferenciación entre lo que cada parte del contrato ha de cumplir para que se realice de manera plena el contractualismo.
Gracias a este contrato el poder se rige por la voluntad general de los individuos que esperan que se realicen ciertas acciones que siempre cumplirán los principios de las leyes naturales como garantía de la constitucionalidad. Por lo tanto a partir de Rousseau se considerará la existencia de un Estado por medio de la creación de un corpus normativo que en forma de contrato garantice la acción de la sociedad y del Estado.

La soberanía nace de ese contrato social y emana del pueblo, es decir, un poder puede considerarse como tal en la medida que la soberanía del pueblo se cristalice en ese contrato social, dónde quedan plasmados estos principios. Cabe señalar llegados a este punto que para Rousseau cualquier forma de gobierno es válida siempre que se cumplan los principios, por este motivo no se deben condenar los diferentes modelos de gobierno como perversos siempre que nazcan de la soberanía del pueblo de querer regirse de esa manera, y por tanto queda inscrito en el contrato social.

Esto se debe a que el contrato social no cierra ningún tipo de gobierno, ni siquiera sirve para formar este gobierno. Sino que el contrato regula una serie de leyes que fijan las reglas generales de la administración y a la vez es la constitución del pueblo con su forma de gobierno, sea la que sea. Esta concepción política deja a la razón la decisión de unirse en sociedad y abandonar el estado de naturaleza, a partir de ese momento es el propio individuo el que desde su razón se regula como parte de la sociedad, como sujeto político cuya vinculación al sistema se produce por la propia búsqueda del ideal de felicidad de manera asociativa y no individual.

Para Rousseau hay que diferenciar tres tipos de leyes que emanan de la voluntad general, que a diferencia de la voluntad común, siempre serán buenas:
 ü  Leyes fundamentales o políticas: establecen las relaciones entre los individuos y el gobierno.
 ü  Leyes civiles: completan las relaciones entre individuos y del individuo con una masa de éstos
.ü  Leyes criminales: son las que existen para regular la convivencia de las leyes entre los individuos y la penalidad por no cumplirlas.

Estas tres categorías de leyes han de ser iguales para todos los hombres de un Estado, con indiferencia de cómo se regulen las conveniencias particulares de los individuos. No se han de hacer diferenciación en la aplicación de la ley y ver como se regulan las relaciones desde el punto de vista de la sociedad, nunca desde el estado salvage, al que en principio se ha de culpar de los males sociales, es decir, de la desigualdad entre los hombres, fruto de su espíritu salvaje.

Para evitar el mal, el hombre ha de estar formado y de ahí que la apuesta de Rousseau se vea orientada al estudio para apaliar el estado de naturaleza que convierte al hombre en un salvaje que busca sus propia satisfacción y carece de sentido de comunidad, siendo el gran fallo de la sociedad obviar la propia formación del individuo para amar a su sociedad.

-          CHARLES LOUIS DE SECONDAT, SEÑOR DE LA BRÈDE Y BARÓN DE MONTESQUIEU (1689-1755)
Montesquieu es el gran organizador de los poderes, a él se le debe nuestra contemporánea concepción de la división en tres: Legislativo, ejecutivo y judicial. Lo sorprendente de estas ideas es que son el resultado de una plasmación más detallada de las tesis de John Locke y en las cuales Montesquieu quiere hacer ver una nueva forma de entender la filosofía política, en la cual el monarca no concentra todo el poder, sino que éste ha de ser repartido entre el pueblo y el monarca quedaría como un pequeño rescoldo de su soberanía inicial ocupando el solícito poder del ejecutivo.

Montesquieu aporta a la filosofía un estudio detallado de realidades y datos para justificar su pensamiento inicial. Es un empirista raudo que busca aportar a sus modelos los condicionantes que hacen diferente a cada organización social. Dentro de su empirismo él busca aportar a la realidad social los mejores datos obtenidos de su estudio y análisis pormenorizado de la situación social.
Una vez que ha conseguido sus datos más característicos, los ha analizado y los ha consensuado, se ha de entregar a dar una respuesta desde la sociedad a los acontecimientos que ocurren en cada momento y lugar. Busca una explicación lógica a lo que ocurre según la razón humana, de esta forma se obtienen las tipicidades de cada sociedad, que al final se pueden resumir en unas leyes generales que otorgan un sentido claro de lo que ocurre. El ser humano tiene un patrón de conducta, según Montesquieu, en el que se puede crear un sentido claro de la existencia en sociedad del individuo.

-          THOMAS PAINE (1737-1809)
De Paine se puede caracterizar que fue el primero de estos autores que junto con el liberalismo político, defendió además un tipo de gobierno característico, la democracia. Así como hemos visto en los anteriores que el sistema político les era indiferente teniendo la razón, la separación de poderes, el contrato, etc., para Paine hay que ir más allá y será la Democracia el único sistema que garantice los principios de la filosofía política liberal.

Además de Paine se puede decir que era un radical en sus planteamientos, ya que buscó en sus obras el sembrar el germen democrático a través de escritos bastante agresivos y subversivos en los que arremetía contra el sistema, pudiendo ser considerado incluso como una especie de antisistema. De hecho su modo de presentar los planteamientos políticos y de extender su filosofía era a través de panfletos que distribuía por las ciudades.

Para él, el liberalismo y la democracia eran fruto del sentido común, de cual se desprende que el hombres es libre y como tal puede organizarse libremente. Pero el contrato entre hombres y poder nace de los propios hombres en igualdad y éstos deben ser los que ocupen los poderes sin favoritismos ni superioridades. De esta forma la figura del monarca carece de sentido de ser, ya que es de sentido común que los hombres nacidos iguales sean iguales para ocupar los cargos públicos, y al utilizar el mecanismo de la democracia se les permite cristalizar su soberanía a través de la elección de representantes.

Por último señalar que desvinculó, en su obra “common sense” (sentido común), el sentido de poder político hasta entonces imperante que se caracterizaba por estar vinculado a la religión, la cultura, la costumbre, el honor, para Paine es el momento de que la política se base en el sentido común y en la política avalada por la razón.

-          ADAM SMITH (1723-1790)
Este autor es considerado el padre del liberalismo económico, ya que otorgó al pensamiento liberal de la época una vinculación a la economía que le hace ser precursor no solo del liberalismo económico sino de la economía moderna. Esto se debe a que su análisis es sistemático y presenta a la economía como una ciencia que puede cumplir ciertos parámetros para crear leyes comunes a todos los Estados. Además, Smith comprende que la economía a nivel internacional se encuentra interrelacionada y de esta manera se puede observar cómo afecta un cambio en un país a otro. Por ello sus teorías económicas son la base para el desarrollo teórico del comercio internacional al que se le da una visión de interdependencia y correlación.
Para Adam Smith su preocupación era la economía a la que otorgaba el centro de su pensamiento, y en su aplicación política, eran los mercados los que deberían regir las realidades nacionales. Aplica el pensamiento del liberalismo al mercado, esperando que estos se regulen solos por la aplicación de la balanza oferta-demanda. Para él el máximo desengaño que puede provocar un Estado es planificar la economía, ya que la riqueza de las naciones no consiste en acumular riquezas sino en invertir esas riquezas para poder generar más beneficios económicos. De esta manera la economía es la que regulará la continuidad y estabilidad de un poder o gobierno en cada lugar.

Pero contrariamente a lo que se pueda pensar, Adam Smith, no se queda en un Estado que de manera agresiva es controlado por la economía sin planificar que va destruyendo todo con lo que se encuentra, sino que también hace una reflexión de los problemas que surgen de este sistema político. Ya que la extrema libertad en los mercados causará que los trabajadores se vean explotados y no tengan tiempo para cultivar la inteligencia, quedando doblegados a simples maquinas. Para ellos Smith pide a los Estados que se garantice la educación y la formación de las clases trabajadoras, sobre todo para que no se pierda la imaginación que estos puedan aportar a los mercados, ya que este es un valor en alza y una garantía de conservación del poder económico. El mayor resultado de tener a una gran masa poblacional sin formación es la alienación del individuo que le hace perder sus facultades como individuo.

-          JOHN STUART MILL (1806-1873)
John Stuart Mill es el gran precursor del utilitarismo. Toda su filosofía está impregnada de este modelo de pensamiento en el que es de obligado cumplimiento implementar aquellas cosas que son útiles para el correcto funcionamiento de la sociedad. Para Mill aquello que no genera un resultado esperado es necesario que sea desechado y que por tanto hay que potenciar las acciones encaminadas a un fin lógico.

Mill es a la vez un gran defensor de la libertad como condicionante para que la sociedad se organice y pueda ejecutar una política funcional. Al igual que todos los autores liberales es muy importante la educación para entender que todas las sociedades funcionen. De esta forma sin una formación clara y completa es difícil que la organización política pueda funcionar, ya que si un individuo no es capaz de autogobernarse es a la vez incapaz de gobernar una nación. De ahí la importancia de que los líderes políticos gocen de una buena educación.

Para Mill la lucha entre la libertad y la autoridad ha sido un motor de cambio en la historia muy importante. Además de la lucha naciente entre estos conceptos se puede extraer el término de libertad social, entendida ésta como una garantía de protección contra la tiranía social y contra la tiranía de la mayoría. Mill se convierte por tanto en un gran defensor de la libertad, entendiendo esta como aquella que le permite al individuo hacer lo que le plasca sin que en su acción dañe al prójimo. Se podría decir que marca un límite a la libertad individual, que sería: la libertad de uno acaba dónde empieza la de otro.

Por ello Stuart Mill piensa que la razón con la que cada individuo se forma y adquiere de su sociedad es condicionante más que suficiente para que pueda desarrollarse el poder de la sociedad. La organización racional de la política es un requisito primordial para que la política pase a ser efectiva y garantista de que se van a respetar los principios de libertad individual.

Por último indicar que Stuart Mill es un gran defensor de los Derechos Humanos y de las libertades de todos los individuos. Sobretodo es muy característica su defensa de los individuos más desfavorecidos de aquel momento las mujeres y los negros de Norteamérica. En ambas cuestiones sociales él dedicó un gran trabajo teórico en defender que todos los hombres y mujeres, blancos y negros son iguales y que por tanto se debe de crear un sistema en el que todos tengan cabida. Por ello se le puede considerar una especie de padre de la igualdad social y potenciador de la libertad de todos los seres humanos.

-          INMANUEL KANT (1724-1804)
Inmanuel Kant es uno de los filósofos más complicados de entender de la historia. Su pensamiento se podría definir como una deconstrucción de todo lo anterior a él, y a la vez un sometimiento de lo que hasta entonces se aceptaba como válido sometiéndolo a una duda razonable. Para Kant incluida la razón debía ser sometida a la duda.

Kant hará una formulación de la razón en la que la crítica y el sometimiento a la duda da un giro a la filosofía política, ya no se toma como válido lo anteriormente aceptado, sino que la política pasa por ser un ejercicio lógico que ha de ser siempre examinado como un conjunto de duda razonable; y que en el fondo no es más que una construcción de la condición humana que ha de pasar por el dictamen de lo que Kant cataloga como ética.

La ética que ha de regir la política está enfocada desde el punto de vista kantiano en lo que se ha venido a llamar el imperativo categórico. El cual cuenta con tres formulaciones claras que lo hacen particular el imperativo categórico:
1.       Obra sólo según una máxima tal, que puedas querer al mismo tiempo que se torne en ley universal
2.       Obra de tal modo que trates a la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin y nunca solamente como un medio
3.       Obra como si por medio de tus máximas fueras siempre un miembro legislador en un reino universal de los fines

Otro de los planteamientos filosóficos de Kant va a ser su filosofía de la historia, que influirá a posteriores pensadores como Marx o Hegel. Aquí va a apostar por una filosofía en la que históricamente se puede observar el avance de la sociedad a través de un marco de referencia que es la propia naturaleza humana que no solo hace que los hombres se unan sino que además otorga un campus claro de principios universales en los que se basa esa unión, con indiferencia del lugar o momento de la historia en el que nos encontremos. En definitiva lo que busca es extraer de la política los fundamentos que hacen al ser humano ser particular en sus plasmación y que extraen las condiciones humanas claras diferenciándolas de las particularidades de cada sociedad. Lo que al ser humano lo hace ser una especie animal con razón y principios igualitarios.

Comentario al documental: “Religión, Iglesia, Estado y política”



Me ha llamado mucho la atención que en el documental el historiador Vladimir Acosta de la televisión venezolana, ataca continuamente a la Iglesia católica, como un organismo internacional que busca, poco menos, que el control de los Estados y la entrada en la vida política para fortalecer su poder. Además he de denunciar el poco respeto con el que trata a la jerarquía eclesiástica, llegando incluso al insulto a los mismos.

Pero la catalogación que me ha parecido más risible por parte del programa, y sobre la cual va a versar mi reflexión, es la de nombrar a la Iglesia partido político, y denunciar su interés por controlar la política de los estados. Esa aclaración me parece completamente herrada y carente de justificación real. Ya que si la Iglesia quisiera ser un partido político, lo primero que buscaría sería crear líderes religiosos con capacidades de liderazgo que pudieran concurrir a unas elecciones o que intentaran ocupar altos cargos de los gobiernos nacionales. Cosa que está más que demostrada que no es así.

La propia organización de la Iglesia, es la que hace que parezca que se estipula como un partido político. De esta forma que entienda que se pueda dar pie a confusiones de tipo metodológico. Por eso voy a explicar el orden jerárquico que la Iglesia tiene y lo vamos a comparar con el de los partidos políticos para entender que aspectos son iguales y cuales nos conducen a diferencias estructurales.

Pero antes de eso y en primer lugar vamos a acotar lo que significa Iglesia, para poder circunscribir el elemento a analizar teniendo presente lo que para el historiador Acosta sería ser miembro del “partido” Iglesia.

La palabra Iglesia procede del griego Ek-kalein que significa “estar fuera”, en castellano se traduciría como convocación, llamada a una asamblea. Serían éstas las asambleas del pueblo de carácter religioso. Las cuales ya se citan en el libro de los hechos de los apóstoles en el capítulo 19, versículo 39.

Pero este nombre que se extrae del pasaje del nuevo evangelio citado anteriormente, es una herencia que desde antiguo ha venido utilizándose para designar esta asamblea de creyentes en un Dios único que tiene su base en la asamblea del pueblo de Dios, en la cumbre del monte Sinaí, donde según la Biblia Moisés recibe las tablas de la Ley (Ex. 19). A partir de ese momento concreto, todos aquellos que se reúnen para cumplir los designios de Dios y orar en su nombre, pasan a ser considerados Iglesia, como asamblea de los que están fuera del mundo y que se apartan para ser convocados al rebaño de Dios.

Como podemos observar en el propio término de Iglesia comienza una diferenciación clara con los partidos políticos, los cuales se hallan inmensos en los sistemas estatales para poder ostentar el poder político. Por el contrario la Iglesia como tal se halla al margen, está fuera del sistema, porque se aparta del mundo, de la política, para poder estar más cerca de Dios. Además a diferencia del partido político, no busca la consecución de un poder terrenal, sino de un poder espiritual por el cual se alcance la salvación del alma incorpórea. Por lo tanto el objetivo de la Iglesia no es al corto plazo temporal y espacial como las corporaciones políticas, sino que su alcance es eterno y universal. Pues trata de guiar a las almas de las personas hacia Dios y no a los ciudadanos hacia el correcto funcionamiento político y social.

Por eso la palabra Iglesia en el sentido cristiano no solo designa las asambleas litúrgicas (1 Co 11, 18; 14, 19. 28. 34. 35) en las que se constituye para un momento concreto cristalizándose en un rito, sino que también es una comunidad local de personas (1 Co 1, 2; 16,1) que al unirse forma la comunidad universal (1 Co 15, 9; Ga 1, 13; Flp 3,6). Por lo tanto cuando se habla de Iglesia se ha de entender que nos encontramos ante tres vertientes que han de tenerse en cuenta: la Iglesia como asamblea litúrgica, como comunidad local y como comunidad universal. Estos tres conceptos están unidos y no pueden entenderse ni por separado, ni explicarse el uno sin el otro.

Los partidos políticos por el contrario no gozan de un criterio de universalidad en su organización, de tal manera que un afiliado a un partido X tendrá diferentes intereses en la política viviendo en Sevilla que un afiliado al mismo partido que viva en la Coruña. Sin contar que ni tan siquiera militarían en el mismo partido un Francés y un colombiano o un chino y un egipcio. Porque la propia configuración del partido político como elemento para hallar la forma de gestionar el conflicto social hace que la Iglesia sea un elemento totalmente diferente de esas expectativas, buscando más bien la unión de la Iglesia en una sola comunidad, y no creando diferenciaciones entre los individuos de la sociedad.

En cuanto a la organización eclesiástica, a la que al principio me refería, y que puede dar indicio a que es lo que hace igualar la Iglesia como partido político, vamos a observar de que manera se estipulan los organismos eclesiásticos para comprender porque no es un partido político.

En la Iglesia existen dos grupos que la forman: por un lado los laicos y por otro el clero. Los laicos son aquellos miembros que no han recibido un ministerio sagrado y el clero es aquel que ha recibido el sacramento del orden. Cabe señalar que la Iglesia se encuentra formada por todos aquellos que han recibido el sacramento del bautismo, como rito de iniciación a la vida cristiana. Al igual que Jesús hiciera en el río Jordán justo antes de comenzar su vida pública (Mt 3, 13-17). Los cristianos pasan a ser considerados como tales cuando son bautizados, por eso no puede un bautizado abandonar su condición de cristiano, ya que para la Iglesia, los sacramentos son irrevocables, aunque el propio bautizado apostate de su fe, sigue perteneciendo al grupo de los cristianos ya que la doctrina cristiana no permite apartar de la Iglesia al que ya ha sido admitido en ella. Aunque si se le pueden negar ciertos sacramentos como la comunión.

Por lo tanto un miembro de la Iglesia no puede ser apartado de esta, al contrario que los partidos políticos en los que existe la expulsión y/o abandono de las filas como afiliado. Lo cual nos muestra que el vínculo existente entre individuo e Iglesia es mucho más fuerte que el que pudiera existir entre individuo y grupo o partido político.

Una vez que te encuentras como miembro de la Iglesia, el siguiente paso sería ver el orden existente en el interior y en el que al principio se comentó que era el motivo por el que se puede llegar a pensar que la Iglesia actúe como un partido político. Pero ya adelanto que si bien la estructura de los partidos es un orden piramidal en el que los líderes se hallan en la cúspide representados en la figura del presidente o secretario del grupo, siendo este el afiliado con mayor poder en la organización. En la Iglesia el orden se asemejaría al de una pirámide invertida.
En esta pirámide invertida el líder supremo, que sería el Papa, estaría situado en el punto más bajo de esta pirámide, siendo el servidor de toda la Iglesia, a la vez que el guía de la organización. Pero es un Guía que sienta sus bases en el servicio al resto de la Iglesia, y no como un líder que se halla en la cúspide de la organización, sino como un servidor que se encuentra en el servicio atento a todos los que forman la estructura eclesiástica.

Subiendo esta organización encontramos los cardenales, siendo designados estos como príncipes de la Iglesia. Los cuales son miembros del colegio cardenalicio y electores del Papado. Además dirigen las decisiones de la Iglesia y son los miembros de los órganos colegiados de la Iglesia. La designación de los cardenales corresponde al romano pontífice que une a estos miembros a la jerarquía eclesiástica con una proclamación pública basada en sus buenas costumbres, sus vidas santas y su servicio a la comunidad cristiana.

En el siguiente escalafón se encuentra las obispos y arzobispos, los cuales son los encargados de dirigir y administrar las provincias cristianas. Son los máximos responsables de la fe en sus respectivos lugares de acción pastoral. Además de ser cabezas de las Iglesias locales. Éstos dirigen y ordenan al clero de las diferentes diócesis y archidiócesis que se hallan a su cargo. Para lo cual ya se resuelve el siguiente grupo que es el del clero regular, que administra las parroquias y sirve los sacramentos en aquellos pueblos, barrios o ciudades en los que tiene asegurada su labor pastoral.

Por último en la cúspide de la pirámide, siendo el lado más largo y ancho de todos, se encuentra el Pueblo, que es el que recibe la labor de los anteriores y tiene como misión alcanzar el amor de Dios por medio de la administración sacramental y dirección espiritual de los anteriores.
Al explicar la forma de organización de la Iglesia, surge en el individuo la irresistible condición humana de pensar que la Iglesia en realidad, aunque lo explicado es la regulación dígase jurídica del derecho canónigo, se trata de una organización piramidal o estructurada jerárquicamente como un partido político en el que el Papa sería el secretario general o presidente, los cardenales los miembros de su ejecutiva y los obispos los presidentes territoriales, esto es completamente falso, ya que la vinculación de cada uno con su cargo o puesto desempeñado corresponde a una vinculación o cercanía con la Divinidad que hace que ningún ser humano, ni tan siquiera el Papa, pueda retirarles su condición ya adquirida. Al contrario que un partido político que con la mera actitud de un superior inmediato se podría abandonar el orden jerárquico.

Otro de los aspectos a destacar en la visualización del documental es que el historiador venezolano acusa a la Iglesia de ser un partido político en el que se “afilia” a los niños desde el bautismo sin uso de razón, y esto no es del todo cierto ya que desde el bautismo, que son los padres los que se lo administran al niño, vienen una serie de sacramentos posteriores que van unidos a la madurez del ser humano y que son los que definitivamente van configurando la estancia y vinculación del individuo con la Iglesia. En este sentido existe la confirmación del cristiano en la que el individuo, con uso de razón, declara que quiere pertenecer a la Iglesia y se reafirma de su condición de cristiano. Este sacramento permite a la Iglesia comprobar públicamente que la mayoría de los bautizados continúan su camino en la fe.

También es destacable del video la definición del catecismo como “programa electoral” de la Iglesia, cosa absurda esta, ya que los programas electorales son flexibles y suelen actualizarse según el momento histórico y la conciencia política del momento para poder obtener la confianza del pueblo y de esta forma acceder al gobierno y ganar las elecciones. Sin embargo, en la Iglesia el Catecismo marca las bases de la doctrina cristiana y está compuesto de valores inalterables e inamovibles. No se altera su constitución y no se cambian sus fundamentos, y mucho menos se adaptan a las condiciones de la sociedad para ganar elecciones.

En cuanto a la evolución histórica que se realiza de la Iglesia, hay que tener en cuenta que es un análisis histórico que carece de fundamentos ciertos y que se realiza desde una visión fatídica del papel de la Iglesia en la evolución histórica desde el nacimiento de la Iglesia. No se puede afirmar que el catolicismo, como afirmó el señor Acosta, nazca de una disidencia judía, ya que la religión Judía aún hoy en día espera la venida de Dios sobre la tierra, y la Iglesia asegura que esa llegada se produjo con el Cristo, Jesús de Nazaret. Por tanto no hay una disidencia en el origen del catolicismo, sino la afirmación de inicio en una premisa diferente al judaísmo. Cierto es que los primeros seguidores de Cristo eran judíos, pero también es verdad que ya en vida de los primeros discípulos existe la disputa entre San Pedro (Judío) y San Pablo (Romano) sobre ciertas prácticas de judío y no judíos en el seno de la Iglesia naciente (Ga 48, 2:11- 2:21). Por lo tanto ya en el principio de la organización nos encontramos con seguidores judíos y no judíos, por lo tanto no es una disidencia de la anterior sino una nueva concepción misma de la religión.

Otro de los aspectos que han quedado a la deriva en el video es que se han obviado las dos ideas fundamentales que nadan de la propia Iglesia, me refiero a que solo se han tomado ciertas personalidades de la Iglesia, obviando la labor de otras muchas personas que perteneciendo a la Iglesia, han actuado de forma diferente a los referidos en el video. En este sentido cabe señalar que el profesor Acosta acusa a la Iglesia de ser partícipe del dominio colonial en América a través del fuego y la espada, no citando de ningún modo la contribución de la Iglesia en la creación de hospitales, colegios, orfanatos, etc. en América, así como la creación de conciencia respetuosa de las comunidades indígenas que se implementa gracias a la acción de personalidades de la vida religiosa, como Fray Bartolomé de las Casas.

En cuanto a la ideología de la Iglesia, podría decirse que no existe en sí, no podemos afirmar que la Iglesia sea de derechas o de izquierda, sino que ésta es una parte de la sociedad que esta compuesta de individuos de diferentes ideologías pero que no prevalece ninguna sobre la otra. Por eso no se pueden seguir las palabras del historiador cuando afirma de manera tajante que la Iglesia realiza políticas de derecha, y que los gobernantes de derecha son miembros de la Iglesia católica. Esto es una falacia, ya que dentro de las muchas corrientes de pensamiento que se engloban en los denominados grupos de derecha existe una gran cantidad de ateos y agnósticos, que incluso llegan a repudiar el sentido mismo de la palabra Iglesia, por tanto no todos los gobernantes de derecha son de la Iglesia, ni la Iglesia piensa como los gobernantes de derecha.
De igual modo afirmar como lo realiza Acosta, que cuando la política de la Iglesia se asemeja a la Izquierda, en realidad nos encontramos ante una política de derecha escondida, sería disponer que la obra social de la Iglesia y su conciencia social, puesta ya de relieve en la encíclica “rerum novarum”, está siendo en realidad política de derecha. Afirmar esto es un insulto para todos aquellos miembros de la Iglesia que por amor se ponen al servicio de los demás, como pueden ser misioneros, voluntarios de cáritas o cualquier cristiano que desde manos unidas lleva comida, alimento o medicinas a los más necesitados de la sociedad mundial. Por tanto no se pude afirmar, como lo hace el documental, que la Iglesia se oponga a la solidaridad política, cuando históricamente ya realizaba estas acciones, antes incluso de que el Estado tomara conciencia de ello.

Otro aspecto de la Iglesia es como dentro de la misma nacen, diferentes corrientes de pensamiento y formas de actuar, teniendo todas ellas los mismos principios básicos. De esta manera han proliferado dentro de la organización eclesial las llamadas comunidades o grupos religiosos. Estas comunidades se diferencian unas de otras por su forma de vivir el evangelio y sus carismas propios, pero sin abandonar el orden eclesiástico ni la estructura de la Iglesia. Por ello, llama la atención que el autor resuma a la mayoría de estas confesiones de la Iglesia Católica a la organización del Opus Dei, a la que llega a acusar de mafiosa y sectaria, ya que no es la única, ni se puede pasar a catalogarla como “siniestra”. Cuando si observamos los datos e información de las comunidades religiosas podemos desde un ordenador obtener todo tipo de información sobre estas a través de internet sin que se realicen acciones a escondida o sin el amparo de la autoridad eclesiástica.

En cuanto a la implicación de la Iglesia en asuntos políticos, cabe señalar que si bien se ha obtenido en la mayoría de países en el mundo, una separación más o menos clara de las relaciones Iglesia-Estado, cierto es en primer lugar que la Iglesia como actor social, con intereses en la sociedad, se encuentra en su libertad de poder interactuar con la política como cualquier otra organización que se halle en un Estado; y en segundo lugar, la Iglesia expresa opiniones y publica actitudes dirigidas a los cristianos y no a todo el conjunto de la sociedad. En este sentido las opiniones del clero no deberían de ser objeto de disputa entre otros sectores de la sociedad ya que si no se cristalizan en acciones concretas o van dirigidas a políticos, las opiniones de la Iglesia van dirigidas a la Iglesia.

Pero no se puede negar que la implicación política de la Iglesia, en cuanto que a organización que erradica en varios países del mundo, debe tenerse en cuenta a la hora de elaborar políticas en las que esté directa o indirectamente entroncada la estructura de la comunidad cristiana. En este sentido la Iglesia aboga por la libertad religiosa, para que cualquier comunidad religiosa, no solo católica, pueda tener voz a la hora de actuar en política, pero que se respeten las opiniones públicamente expuestas por la propia Iglesia Católica.

En este sentido se pueden observar las propuestas de la Iglesia para las relaciones Iglesia-Estado en los países por medio de las palabras de Benedicto XVI: <<El derecho a la libertad religiosa, tanto en su dimensión individual como comunitaria, manifiesta la unidad de la persona humana, que es ciudadano y creyente a la vez. Legitima también que los creyentes ofrezcan una contribución a la edificación de la sociedad. Su refuerzo consolida la convivencia, alimenta la esperanza en un mundo mejor, crea condiciones propicias para la paz y el desarrollo armónico, al mismo tiempo que establece bases firmes para afianzar los derechos de las generaciones futuras>>. (28/3/2012)

Como bien indica el Papa, la libertad religiosa ha de imperar, porque cuando el historiador Acosta afirma que la Iglesia no debe inmiscuirse en asunto políticos, está obviando que la Iglesia se compone de ciudadanos que a la vez son miembros de la Iglesia y del estado, por tanto la importancia de la opinión de la Iglesia en la política ha de ser fundamental para no obviar la opinión de estos ciudadanos.

Opinión que por otro lado debe ser formada y cultivada en un ambiente de libertad de conciencia y religiosa, así como formada dentro de unos valores de derechos humanos y democráticos. La libertad que la Iglesia impera a la hora de querer llevar adelante acciones de acuerdo con los Estados no pasa por querer obtener más privilegios que el resto, sino que busca defender la posición de sus seguidores y la libertad para poder hacer su misión en el mundo de manera más eficaz. En este sentido Benedicto XVI ha afirmado: <> (28/3/2012)

Como hemos visto a través de este documento la Iglesia no puede ser definida como un partido político, ya que no reúne los requisitos para ser tal, ni tan siquiera actúa de igual forma que las organizaciones políticas. Sino que en la actualidad la Iglesia es “una realidad moral de la parte de la libertad religiosa” (Benedicto XVI). No es un partido político, aunque interactúe en política, sino que es el fruto de una libertad de conciencia en la que sus seguidores son a la vez ciudadanos y que existe para llevar a cabo las acciones para las que fue creada de manos del mismo Jesús de Nazaret, hace ya dos mil años.

Bibliografía:
  • BENEDICTO XVI: Homilía en la misa de la Plaza de la revolución en La Habana.  Cuba, 28 de marzo de 2012.
  • COPE: “La iglesia no es un poder político, sino una realidad moral de la parte de la libertad” 24/3/2012 Recurso Web: (http://www.cope.es/religion/24-03-12--la-iglesia-no-es-un-poder-politico-sino-una-realidad-moral-de-la-parte-de-la-libertad-282820-1)
  • GIL DELGADO, Francisco: conflicto Iglesia-Estado. Sedmay ediciones, 1975
  •  LOMBARDÍA, Pedro:  Parte general de derecho canónigo, 2005
  • PRINCE, Alejandro: Iglesia-Estado. Instituto internacional de investigaciones interdisciplinarias, 1994
  • RATZINGER, Joseph y SCHÖNBORN, Christoph: Introducción al catecismo de la Iglesia Católica. Ciudad Nueva, 1995
  • SANTA BIBLIA. Versión Reina Valera, 1957

miércoles, 22 de junio de 2011

Relación Iglesia-Estado en Italia

- Informacion general:
Nombre: República Italiana
Capital: Roma
Idioma oficial: italiano
Superficie : 301.230 Km2¬¬
Población total : 60.221.212 hab
Ciudad más poblada : Roma (2.756.227 hab)
PIB nominal : 2.112.779.980.000$

 Minorías étnicas:
Son minoritarias en Italia, pero cabe señalar algunas de ellas entre las que se encuentran:
• Provincia autónoma de Bolzano: Según censo de 1991 en Italia, en esta zona conviven 287.503 personas de habla alemana y 116.914 de habla italiana)

• Valle de Aosta: Zona con estatuto particular. En el balance demográfico se tasa una población de 127.836 personas. De esta población 5.534 eran extranjeros residentes en la zona, siendo Marruecos el país con mayor proporción con un total de 2065 personas, seguido de Rumanía y Albania, con 1586 y 825 respectivamente. En total hay 7509 extranjeros en la zona . De religión primordialmente católica, cabe reseñar que en esta zona se encuentra la comunidad hebraica más importante de Italia y que se calculan unos 500 musulmanes, pese a no contar con una mezquita en la zona; sí con iglesias cristianas y una sinagoga.

• Alrededores de Trieste: Cuenta con una gran cantidad de eslovenos. Pero al ser Eslovenia un país preeminentemente católico, con un 57,8% profesándola , no revierte mayor complicación como minoría religiosa.

• Dolomitas: Zona declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO en el año 2009, en la cual se habla la lengua Ladina.

 Religiones en Italia:
• Cristianismo católico: El 87,8% de la población se declara católica, aunque solo el 36,8% es practicante . Existen movimientos católicos como Acción católica, Juventud Franciscana, AGESCI, Comunión y liberación y camino neocatecumenal.
• Cristianismo protestante: Cabe señalar de igual modo la influencia de los protestantes en la sociedad italiana, sobre todo de la corriente llamada Valdismo, fundada en la propia Italia por influencia calvinista. Todas las comunidades protestantes se encuentran englobadas dentro de la Federación de iglesias Evangélicas en Italia, junto con otros movimientos pentecostales

• Otras confesiones cristianas: De especial referencia, el mormonismo que llegaron a Italia aproximadamente en los años de la década de 1950; y los testigos de Jehová que ya en 1903 empiezan a imprimir la Atalaya en los montes Piamonteses.

• Islam: Esta confesión en Italia cuenta con un relevante número de fieles seguidores en su territorio, es practicado por 1.000.000 personas .

• Judaísmo: Es la religión profesada en Italia de manera ininterrumpida más antigua. Cuenta con la adhesión de 45.000 fieles.

• Otras religiones: Tambien se debe considerar la existencia de otras religiones que pese a ser minoritarias en Italia, cuentan con un considerable número de seguidores. Es el caso del budismo (110.000 seguidores), el hinduismo (75.000 seguidores) y el siquismo (70.000 seguidores). El Estado italiano reconoce la agrupación de los budistas en la unión budista italiana y a los hinduistas en la unión hinduista italiana.

• Neopaganismo: Por ultimo señalar la presencia de comunidades que se rigen por ritos, pero que no se pueden considerar religiones ya que no creen en una entidad superior. En Italia estos grupos se engloban en formas wiccana, romana (en este movimiento merece especial mención el Movimiento tradicional italiano), odinista (importante citar la comunidad odinista) y druidista.

- Sistema de libertad religiosa.
La libertad religiosa formal:
Italia cuenta con un sistema estatal laico por el que se protegen y defienden todas las religiones sin menoscabo de unas frentes a otras. Aunque en su ordenamiento jurídico se tiene una especial mención con la religión católica ya que se debe considerar que además de ser la mayoritaria entre la población, el Estado del Vaticano tiene su sede englobada dentro de la ciudad de Roma.
En 1984 se firma un concordato entre el estado italiano y la Santa Sede por el que se declaraba que el cristianismo católico dejaría de ser la religión del Estado, y la ciudad de Roma (capital de la república) ya no retendría “el carácter sagrado de ciudad eterna”

En cuanto a la libertad religiosa formal que el estado italiano otorga en su constitución, cabe reseñar tres artículos de la misma:
Artículo 3: “Todos los ciudadanos tienen igual dignidad social y son iguales ante la ley, sin distinción de […] religión”
Artículo 8: “Todas las confesiones religiosas tienen la misma libertad ante la ley”
Artículo 19: “Todos tienen el mismo derecho de profesar libremente su fe religiosa de la manera que sea […] siempre y cuando los ritos no sean contrarios a la moral”

La libertad religiosa material:
El gobierno subvenciona a la Iglesia Católica, a la iglesia adventista y a las asambleas de Dios. Los contribuyentes pueden, a su vez, destinar un porcentaje fijo de sus impuestos a algunas de estas iglesias. Cabe destacar que la comunidad budista solicitó este privilegio en el año 1993, aunque a día de hoy el Estado italiano no se ha pronunciado. En la educación la enseñanza de religión católica se computa como asignatura opcional en los grados de educación primaria y secundaria.

Por último concluir el análisis ilustrando el papel que Italia ha asumido como firme defensora, junto con Alemania, de la libertad de religión en la Unión europea. Según Franco Frattini, ministro de asuntos exteriores italiano, la libertad religiosa en los países es un aliciente que genera la paz.

Webs utilizadas:
• Banco Mundial: http://www.bancomundial.org/ (consultado el 9 de abril de 2011)
• Censo de Italia actualizado: http://www.stat.si/popis2002/en/rezultati/rezultati_red.asp?ter=SLO&st=8 (consultado el 9 abril de 2011)
• Constitución Italiana: http://es.wikisource.org/wiki/Constituci%C3%B3n_de_la_Rep%C3%BAblica_Italiana#Articulo_96 (Consultado el 9 de abril de 2011)
• Informe internacional sobre la libertad religiosa. EEUU http://www.state.gov (Consultado el 9 de abril de 2011)
• Informe mundial sobre la libertad religiosa: www.religiousfreedom.com (consultado el 9 de abril de 2011)
• Instituto Nacional de estadísticas de Italia: http://www.istat.it/ (consultado el 9 de abril de 2011)
• Periódico “corriere della Serra”: http://www.corriere.it/Primo_Piano/Cronache/2006/01_Gennaio/17/cattolici.shtml (consultado el 9 de abril de 2011)
• Religiones TV. Noticiario Online: http://www.religiones.tv/europa/alemania-e-italia-instan-a-defender-la-libertad-religiosa/ (Consultado el 9 de abril de 2011)

sábado, 13 de noviembre de 2010

Análisis del Estado de Bolivia

El Estado de Bolivia se divide en:
- Según el poder: Democrático
Bolivia es un país democrático, ya que los ciudadanos pueden participar en la política a través de: el referéndum, la iniciativa legislativa ciudadana, la revocatoria de mandato, la asamblea, el cabildo y la consulta previa. Además se celebran elecciones periódicas por una legislatura máxima de 5 años, cumpliéndose una ley electoral y respetándose la separación de poderes.
- Según la religión: Laico
El Estado de Bolivia es Laico ya que la constitución dice en su artículo 4: “El Estado respeta y garantiza la libertad de religión y de creencias espirituales, de acuerdo con sus cosmovisiones. El Estado es independiente de la religión”.
- Según la jefatura del Estado: República
Bolivia es una república porque el poder lo ostenta un presidente, actualmente Evo Morales, que es elegido por un periodo de 5 años con opción a ser reelegido por un segundo mandato solamente.
- Según la organización del Estado: descentralizado
En cuanto a la organización del Estado señalar que lo característico de Bolivia es que desde el año 2009 en el que se aprobó la nueva constitución, el país se proclama como un estado plurinacional, que divide en 4 partes la descentralización del país:
1. Gobierno autónomo departamental: Hay 9 órganos de este tipo en el país. Constituido como asamblea por los representantes de los departamentos. Tiene como función la de legislar, deliberar y fiscalizar en cada departamento. Su órgano ejecutivo reside en un gobernador que es elegido por sufragio universal.
2. Gobierno autónomo municipal: Hay 327 municipios en el país. Constituido como consejo municipal, tienen potestad para legislar, fiscalizar y deliberar en los municipios. Su órgano ejecutivo reside en el alcalde que es elegido también por sufragio universal.
3. Gobierno autónomo Regional: Hay 112 provincias, aunque no hay un solo gobierno autónomo ni formado solo por estas sino que este órgano está constituido por las provincias y municipios con continuidad geográfica, pero sin trascender a competencias departamentales. Tiene potestad deliberativa, fiscalizadora y normativo-administrativa en el ámbito regional.
4. Gobierno autónomo indígena originario campesino: Existen 1384 territorios que se autogobiernan por ser pueblos indígenas en territorios ancestrales que actualmente habitan.

Documentos utilizados:
- “Constitución política” de Bolivia de 2009.
- Página web de la biblioteca del congreso (consultada el 6 octubre de 2010): http://www.congreso.gov.bo/5biblioteca/index.html

martes, 23 de febrero de 2010

EL ESTADO. DE MAQUIAVELO A HOBBES.

1. Situación histórica y política anterior a los autores.
Los primeros antecedentes claros del Estado los encontramos en la Edad Media, dónde políticamente no se encontraban grandes territorios ni poderes centralizados, simplemente pequeños nobles que poseían todos los poderes unificados en sus personas e institucionalizados en el homenaje y vasallaje, existente entre ellos. Estos señores omnipotentes y dueños de sus feudos se reconocían entre sí como iguales, y a todo el que no ostentara su gracia inferior y por tanto vasallo.
Los señores feudales se relacionaban entre sí por el ya citado vasallaje gracias al cual creaban vínculos de unión. Por tanto los enemigos de mis amigos eran a la vez mis enemigos y viceversa, pero estas uniones eran frágiles y podían romperse con facilidad. Por ello las guerras y los desórdenes políticos, por consiguiente económicos, eran muy frecuentes.
Pero a finales del Siglo XV comienza a fragmentarse este orden cuando algunos de estos señores feudales, grandes conocedores de la política y la economía, empiezan a hacerse superiores al resto. Estos nobles carcomen el sistema de iguales entre los otros señores y empiezan a denominarse entre sí “primus inter pares” (Primeros entre iguales), al tiempo se proclamarían Reyes, o emperadores, y tomarían el control de los otros señores feudales.
Para ilustrar este ejemplo nos remontaremos al S. XV en el territorio de la actual España dónde convivían cuatro Reyes o señores feudales regidos por un poder absoluto sobre sus territorios. Estos eran los titulares de la corona de Aragón, Castilla, Navarra y Granada. No será hasta finales de este siglo que los denominados Reyes Católicos, Isabel y Fernando, unificaran los cuatro Reinos, aunque sólo bajo la misma corona ya que conservaron sus privilegios, fronteras, sistemas económicos, etc. hasta siglos después.
Pues este mismo ejemplo español es extrapolable al resto de los feudos y reinos de la Europa de finales del Medievo y comienzo del S. XVI.
Estos reyes absolutistas no podían abolir sin ningún tipo de cambio a los otros señores feudales, por ello se apoyaron en ellos para ocupar cargos de la Corte. De esta forma pasan a ser consejeros reales, guerreros y amigos del monarca. Además aparecerán nuevos nobles que sobresaldrán de las filas del ejército o de las amistades del monarca. Estos nuevos nobles serán galardonados con un antiguo título nobiliario y un territorio que quedará bajo su supervisión y gestión, como terrateniente, pero no con poderes plenipotenciarios como anteriormente. Las tierras conquistadas a los señores feudales pasaban a ser propiedad del Rey y gestionada por estos nuevos señores.
En cuanto al mundo de las ideas, se podría decir que la edad media fue una época de ocultismo y pérdida de los ideales clásicos. Durante este período los autores se hallaban encajados en la llamada escuela escolástica que tan sólo buscaba el sentido del mundo, y por tanto la política, desde la visión teocéntrica. Autores como Platón (428-347 AC), y sus obras políticas la República o el político, y Aristóteles (384-322 AC), y su obra la política; quedarán sustituidos por las ideas de San Agustín de Hipona (354-430 DC), y su obra La ciudad de Dios, y Santo Tomás de Aquino (1224 -1274), con su Summa teológica.
En el terreno económico la Edad Media era completamente mercantilista y estaba en manos de los nobles, pero a partir del renacimiento los comerciantes empezarán a ganar cantidades de dinero y a generar movimiento de capital en un comienzo muy lejano del futuro capitalismo. Lograrán producir grandes fortunas que llegarán a eclipsar a la de los mercantilistas monarcas y emperadores.
Cómo Crossman enuncia en su obra, Biografía del Estado Moderno, en la Edad Media hay dos poderes, el Emperador del Sacro Imperio Germano y la Iglesia, que intentarán durante todo el renacimiento mantener sus hegemonías en el terreno político y religioso, respectivamente. Pero poco a poco se irá rompiendo esta supremacía, el ejemplo más claro es el perpetuado en la casa de los monarcas Ingleses, los Tudors, que desafiarán ambos poderes. Enrique VIII de Inglaterra conseguirá la desvinculación de ambas fuerzas para fortalecer su propio poder.
El final de la Edad Media estará marcada por estas revoluciones, unidas a las grandes epidemias de peste, que darán una clara idea a los pensadores de la época para cambiar el pensamiento del “ser” de la política por el “deber ser”. Por ello, como enuncia en su libro Antonio Escohotado: “ni las revoluciones ni las pestes impiden que espíritus como el de Maquiavelo o el de Leonardo rompan el cuadro de patetismo enfático e irrumpa el renacimiento” .

2. Maquiavelo, Nicolás (Florencia, 1469-1527).
El 3 de mayo de 1469, el matrimonio compuesto por el abogado Bernardo Machiavelli y Bartolomea di Stefano Nelli, dan a luz en una aldea italiana, llamada San Casciano in Val di pesa , a un niño que sería bautizado por el nombre de Nicolás. Su familia, pese a ser de cuna noble, era escasa en recursos y bienes. Sin embargo esto no evitó que su educación, refinada y culta, lo condujera a estudiar en la universidad de Florencia, dónde fue discípulo del humanista Marcello Virgilio Adriani, el cual lo recomendó a los altos gobernantes de la república florentina.
Gracias a su maestro, en 1498, pasa a ser nombrado como secretario de la segunda cancillería de Florencia. Tras la caída de la república, en 1512, se retiró con su mujer y sus cuatros hijos a su casa de San Casciano, dónde se dedicó a componer sus grandes obras. Durante este período de estancia en retiro, escribió su título culmen: El príncipe, dónde describe una forma de gobierno práctica, adaptada a las circunstancias fragmentadas de las ciudades italianas del siglo XVI.
Con su libro de el príncipe pretendía reconciliarse con la familia Médicis, que tomó el poder tras la pérdida de la república en Florencia. Pero posteriormente le costó recuperar su poder político cuando se reinstauró la república ya que se le acusó de haberse vuelto amigo de los Médicis.
Maquiavelo dividió en dos la naturaleza humana: están los que ansían el poder, los príncipes, y los que quieren mantener el orden y la seguridad, los súbditos. Basándose en esto dirá que para la instauración de un Estado son importantes las virtudes de un individuo y para conservarlo son necesarias las cualidades de un pueblo.
Su concepto de virtud era entendido como: “la astucia y la fuerza que permiten al príncipe realizar un determinado fin: conseguir establecerse en el Estado, gobernarlo y mantenerlo contra los enemigos, y sortear los obstáculos de la siguiendo las reglas de la política” . Al tratar las reglas de la política, Maquiavelo, consideró esta una ciencia autónoma. Por ello se le considera el padre de esta disciplina, y tal vez el primer científico político, al tratar el deber ser de la política y no el ser como sus antecesores.
El Florentino decía que no se podía tener escrúpulos morales a la hora de gobernar un Estado, ya que en diversas decisiones un verdadero príncipe debe tomar decisiones que pueden ir en contra de resoluciones éticas o superiores a otros poderes, como el religioso. También apoyaba el uso de la Violencia siempre que ésta fuera necesaria.
Aunque también se debe recalcar una fuerte contradicción que se sonsacan de sus textos, ya que si en el príncipe se nos enunciaba una búsqueda de la unificación italiana bajo un mismo poder y una acumulación absoluta de los poderes en un gobernante; en los discursos nos enuncia un régimen republicano armónico, apoyado en la búsqueda del consenso con todas las clases sociales, jurídicas y religiosas para mantener el poder.
Para Rawls Maquiavelo es en su obra los discursos el ejemplo claro de republicanismo clásico: “Si los ciudadanos quieren preservar sus derechos y libertades básicos deben también poseer en grado suficiente las virtudes políticas y estar dispuestos a participar en la vida pública” . Por tanto ya Maquiavelo propone a todos los ciudadanos su acción directa en el poder.
En resumen, lo que Maquiavelo pide es una recta acción del poder que, como dice Escohotado en su obra, extraída la cita de la de Maquiavelo: “Todas las ciudades que en cualquier tiempo fueron regidas por un príncipe absoluto, por un aristócrata o por el pueblo se han apoyado sobre una fuerza combinada con prudencia, porque esta última no basta y la primera o bien no produce cosas o no las conserva” . Por ello es necesaria una verdadera balanza que asegure el poder en el equilibrio fuerza-prudencia.
Maquiavelo murió de una úlcera estomacal, en su casa de campo dónde había nacido, el 22 de Junio de 1527; y aunque su hijo Piero, y posteriormente la historia, haya achacado como motivo de su muerte la ingesta de una medicina que le causara una úlcera, varios doctores, entre ellos Vallejo-Nágera, aseguran que la causa de su muerte sería o bien una peritonitis o la perforación natural de su úlcera de estómago.

3. Bodino, Juán (Angers, 1529/30- Laón, 1596).
Nuestra evolución en el concepto de Estado pasa desde las ciudades-estado italianas, y más concretamente Florencia, al estado Francés de Juan Bodino, el cual dará nuevas ideas y conceptos, como el de soberanía que ha día de hoy sigue pareciendo de bastante importancia.
Hijo de un matrimonio burgués, Bodino, ingresó en la orden carmelita en Angers, dónde se formó y estudió paseando entre el silencio de su claustro. De allí, y una vez concluida su formación, pasa a París dónde continúa estudios en la universidad y en el Collège de france , en el cuál estudia a los grandes escolásticos y su filosofía y se impregna de las ideas humanistas.
En 1549 pide, y se le otorga, la liberación de sus votos monacales. Desde 1550 y durante unos diez años, se dedica al estudio y enseñanza del derecho Romano en la universidad de Tolosa. Hasta que en 1561 de vuelta en París es sorprendido por las guerras de religión que se dieron en esta época y se siente atraído por las sabidurías rabínicas, incluso observó las ideas reformatorias de Juan Calvino . Estando en París se interesó por la judicatura activa, ejerciendo como abogado y miembro del Parlamento de París .
A partir de 1566 se dedica a escribir y publicar sus grandes obras que marcarán su pensamiento, entre los más importantes están sus textos sobre filosofía de la historia, filosofía del estado o economía. El pensamiento de Bodino está proyectado en dos bisectrices: la política y la economía.
Al ser testigo de las luchas entre los hugonotes y los católicos en la Francia del Siglo XVI, Bodino llega a la conclusión de que para que se mantenga una prosperidad política es necesario que un poder fuerte tome el control y sepa capaz de aunar los intereses contrapuestos de la sociedad en conflicto. Piensa que el poder político procede de las élites de la sociedad que son las que deben elegir entre sus familias a la persona o institución que ostente dicho poder. Por tanto, el poder se obtiene por medio de un pacto entre gobernadores y gobernados, pero una vez que ese pacto es sellado, el que ostente el poder debe ser plenipotenciariamente, y por tanto todos lo deben obedecer. Esta fuerza política debe asegurar el orden, la seguridad y la prosperidad económica.
Pero Bodino añade que el soberano debe ser obedecido siempre que este no desobedezca las leyes divinas, las decisiones de la Iglesia y el bien del estado. Por tanto este soberano tiene un poder limitado y es legítimo cumplir sus decisiones cuando no vaya en contra de los tres preceptos anteriores.
Debe quedar claro que el dirigente del estado, el soberano, debe obedecer a la Iglesia, que no estar determinado a ella, porque Dios es el fundamento de la razón humana y de la naturaleza del hombre. Cuando los hombres se ponen de acuerdo para buscar su autoridad, Dios no fundamenta ese estado, de manera directa, pero indirectamente es él, el que toma la autoridad.
Bodino considera tres formas de poder dependiendo de dónde se concentra la soberanía: Si el poder es poseído por el pueblo, se llamará democracia; si la soberanía es poseída por una minoría de la sociedad, se llamará aristocracia; si la soberanía se proyecta en una sola persona, se llamará monarquía.
El Rey, obedecerá las leyes divinas y el resto, las leyes del Rey, de manera absolutista. Si el soberano obedece las leyes Divinas no se equivocará y por tanto serán leales sus decisiones. Además el monarca es el Estado, ya que sus decisiones son obedecidas por el resto (Absolutismo) y tan solo rendirá cuenta a Dios.
En el terreno económico, Bodino aboga por que los precios deben aumentarse a largo plazo, y justifica la subida de los precios por cinco causas: “la abundancia de oro y plata, los monopolios, la escasez debida a exportaciones o gasto excesivo, el lujo de reyes y nobles y la adulteración de la moneda”
Como se puede apreciar Bodino aportó grandes avances teóricos, no solamente en el terreno político, sino que además fue un gran propulsor de las ideas económicas y empezó a ligar la economía política con la realidad del lugar. Aunque cabe destacar que su idea de la economía se sospecha que no fue creación suya, sino que anteriormente la escuela de Salamanca, ya sostenía algunos de esos principios y él la aprendió de ellos.
Al final de su vida se retiró a Laón, dónde ejerció de procurador, hasta que en 1596, infectado de peste, murió.

4. Hobbes, Thomas (westport, 1588-Hardwick Hall, 1679)
El 5 de Abril de 1588, nace en Westport en el seno de una conflictiva familia, Thomas Hobbes. Su padre, un inculto vicario rural, se ve implicado en una reyerta y es buscado por la justicia, así que decide abandonar a su familia. Por ello Thomas creció con el solo cuidado de su madre, y contando con la ayuda de un tío paterno que decidió costearle la educación. Gracias a él, Hobbes ingresa en la escuela de Oxford, dónde obtendrá su título de Bachiller en Artes, se familiarizará con las ideas aristotélicas y conocerá a William Cavendish , para el cual comenzará a trabajar. Hobbes fue tutor personal del hijo de Cavendish, el cual se diferenciaba poco en edad del autor.
Siendo tutor del joven Cavendish, Hobbes, viaja a Francia para cumplimentar la educación de su discípulo y estando allí es testigo de varias ideas que le sorprenden como las teorías de Galileo y Kepler. De vuelta del viaje, en 1613, Hobbes concluye la educación de su discípulo y pasa a ser secretario personal de su padre, lo cual le permite entablar conversación con personas de mayor erudición. En esta etapa de su vida conoce en persona a intelectuales de la talla de Francis Bacon o Ben Johnson. Empieza a interesarse de los asuntos sociales y en sus escritos advertirá del enorme peligro que encierra la democracia pura, basándose en la obra clásica de Tucídide, Los ocho libros de la guerra del Peloponeso .
En 1628 muere el que fuera su discípulo, y Thomas pasa a ser tutor del hijo de Sir Gervase Clinton. Durante dos años viaja con su pupilo por el continente europeo, tratando temas de ciencias naturales e intentando plasmar las ideas de la ciencia natural a la ciencia social.
Al volver a Inglaterra es nombrado tutor del nuevo conde de Devonshire, y durante 1634 a 1637, realiza con éste su tercer viaje al continente. Durante el cual conoce a Galileo, Mersenne, Gassendi y Descartes. A la vuelta, y fruto de estos contactos, escribe tres tratados filosóficos (De Corpore, De Homine y De Cive).
Tras la elección de un parlamento radical en Inglaterra, decide autoexiliarse a Francia y unirse al círculo intelectual de Mersenne. Allí desarrolla partes de su pensamiento y extiende las ideas expuestas en sus tratados.
Estando allí, en Francia, Hobbes publica su obra culmen: El Leviathán. En esta obra hace un símil entre el monstruo que devora las almas en la puerta del infierno y la maquinaria qué es el Estado. Él aboga porque el soberano debe tener tanto el poder religioso como político y aunque al escribirlo pensaba en la monarquía, también podía servir, y sirvió para legitimar otros tipos de formas de gobierno, como la de Cromwell.
Con el libro, Hobbes intentaba dar fin a los desórdenes y al miedo que surgía de la propia naturaleza humana. Según esa naturaleza el hombre tiende a sobrevivir y en algunos casos a usar la violencia. Si esta violencia se extiende, el miedo hará que los hombre no actúen racionalmente, por ello el soberano estará legitimado siempre que otorgue seguridad. Para acabar con ese impulso de la naturaleza, Hobbes propone una solución contra natura, que es un poder absoluto que rompa ese círculo vicioso.
Acogiéndose a la amnistía que entrega Cromwell a los exiliados de Inglaterra, vuelve a su tierra y se mantiene en su casa de campo hasta que en 1660 la monarquía se restablece. Él, es invitado a la corte pero la Iglesia, tras las críticas recibidas en el Leviatán, lo acusa de hereje y pide su expulsión de la corte, la cual se produce en 1666.
Refugiado en la casa rural de los Cavendish se dedica a escribir sus últimas obras, hasta que el 4 de diciembre de 1679 muere en Hardwick Hall, a la edad de noventa y un años.

5. Aportaciones de los autores más influyentes al concepto teórico de Estado
Maquiavelo: Concibe el estado y la política como obras de artes, que pueden ser reglamentadas y explicadas según los designios de la naturaleza humana, por tanto podría formularse en leyes científicas que él intenta explicar. Siembra además una idea muy remota de nacionalismo que no se dará en su máximo apogeo hasta los Siglos XVII y XVIII, pero que ya marca sus primeras pautas. Naturalmente la idea de Maquiavelo referente al estado es la de la autonomía de la política, por tanto, se debe ostentar el poder sin el uso de condicionantes morales, ya que de esta forma el poder político alcanza su mayor autonomía. Cumpliendo con la idea renacentista, la política de Maquiavelo será, en palabras de Meinecke: "una obra artística de arquitectura, consciente y dirigida a un fin, un mecanismo estatal al que se pudiera dar cuerda como a un reloj y que utilizara como resortes y ruedas las diversas fuerzas y propiedades de los hombres"
Bodino: La gran aportación de Bodino al concepto teórico de Estado es su idea y formulación de la soberanía. En su obra, los seis libros de la república, el autor muestra que la soberanía es competencia exclusiva del Estado, pero como el monarca es el Estado, por consiguiente él es el soberano. Bodino define el Estado, la república, como: “recto gobierno de varias familias y de lo que les es común, con poder soberano” . Como lo que caracteriza a esas familias es el poder soberano, él explica qué es ese poder soberano: “el poder absoluto y perpetuo de una república” . El poder absoluto, es la potestad de dar leyes a todos en general y a cada uno en particular, sin consentimiento de superior o igual; en cambio el poder perpetuo es el que se prolonga como poder último de un Estado. En definitiva, y como sostiene Tierno Galván, Bodino aplica al monarca la concepción de Dios como voluntad última de la que depende el orden del universo.
Suárez: Aunque no se trata directamente en este trabajo la vida y obras de Francisco Suárez (Granada, 1548- Lisboa, 1617) llegados a este punto se debe enunciar para entender la separación entre el poder temporal y político que él enuncia: “[…] el poder pontificio, directamente recibido de Dios, y el poder civil, recibido indirectamente a través del pueblo, a fin de que no se exagere la potestad temporal en detrimento de la espiritual” . Suárez, habla ya de que el origen jurídico del estado se encuentra en un consentimiento implícito o explícito. Son los actos libres de los hombres el instrumento ordinario por el cual se constituye una sociedad civil. La soberanía, según Suárez es popular y fruto del consenso político, pero en la libertad del pueblo éste decide otorgar el poder a la Monarquía, o por lo menos así lo hizo en algún momento. Por tanto el poder del monarca procede del pueblo, y se fundamenta la institución monárquica por el pacto entre el pueblo, sujeto de la soberanía, y el Rey, que es el único titular de la soberanía para el gobierno político.
Hobbes: Lo más importante de Hobbes es su fundamento de la monarquía absoluta. Él es considerado el más firme defensor de la misma, ya que cree que el poder absoluto es innatural y por tanto necesario para romper el orden natural de las personas que en su espíritu se instan a la violencia y la destrucción. Un poder está legitimado, según Hobbes, siempre que mantenga el orden y otorgue seguridad. Además él abogaba por la unificación del poder político y religioso en la figura del monarca, dejando por tanto sin justificación al poder de la Iglesia. Su negación de la existencia del alma, le hace estar englobado dentro de los filósofos materialistas. Su idea de “El hombre es un lobo para el hombre”, será tan solo solucionada por el uso de la razón que nos impulsa a buscar seguridad y paz, depositando nuestra soberanía en ese Leviatán que es el Estado.
Tras el paso de estos autores por la historia se podría afirmar que ya está concluido completamente el período de renacimiento del hombre y éste ya se ha preparado para dar el salto a las grandes revoluciones liberales que los autores posteriores pondrán por escrito. Pero no se debe olvidar que gracias a los anteriores filósofos la concepción del poder ha cambiado y la visión de la política también. La idea de soberanía hará pensar de dónde procede y a dónde va, y por supuesto quién y cómo legitima el poder, por ello la importancia de estos autores. Además las ideas de estos autores son la base de todo el sistema político actual, y algunos de ellos ya de manera indirecta dejan entrever ideas más modernas de la política. Sin olvidar, que estos pensadores son esclavos de su época, a la cual dedican sus obras y su corriente de pensamiento.

Bibliografía:
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• Enciclopedia: Gran Espasa Universal. Espasa Calpe. Edición 2009, Pozuelo de Alcorcón, Madrid (España).
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• GARCÍA FRAILE, Juan Antonio. Capítulo 5: “Thomas Hobbes” en Síntesis de historia del pensamiento político. Actas. Primera edición, 1994, Madrid (España)
• RAWLS, John. El liberalismo político. Crítica, Biblioteca de bolsillo. Primera reimpresión, 2006, Santa Perpetua de Mogoda, Barcelona (España).
• TIERNO GALVÁN, Enrique. “Thomas Hobbes”, en Estudios de pensamiento político. Temas de ciencias sociales. Tucar ediciones. Madrid (España).
• TIERNO GALVÁN, Enrique: “los supuestos scotistas en la teoría política de J. Bodin”, en Escritos (1950-1960). Editorial Tecnos. Primera edición, 1971, Madrid (España)
• TRUYOL Y SERRA, Antonio. Tomo 1: “De los orígenes a la baja edad media” en Historia de la filosofía del Derecho y del Estado. Alianza editorial. decimotercera edición, 1998, Madrid (España)
• VALLEJO-NÁGERA, Juan Antonio: “A modo de introducción: Maquiavelo y su ” en Locos egregios. Planeta. Sexta edición en colección popular, mayo de 1988, Barcelona (España).