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lunes, 8 de febrero de 2021

El efecto de la Globalización en las religiones

 

A través de este ensayo, pretendo arrojar un poco de luz sobre el fenómeno de la globalización y cómo éste está afectando a las religiones, especialmente a las religiones mal llamadas nuevas, o más bien que empiezan a aparecer en la esfera pública (Cantón, 2004: 90). Este es un hecho que en nuestra sociedad trata ya de una realidad más que evidente. La llamada Globalización, ha logrado que a su alrededor nazcan corrientes diferentes de opinión al respecto, entre los que la alaban como un fenómeno que ha ayudado al crecimiento cultural y económico de los países (De la Dehesa, 2000) o de sus detractores, que la ven como algo injusto (Stiglitz, 200

Pero podríamos preguntarnos a qué llamamos globalización. Ésta, se trataría de un proceso que afecta a la economía, la política y, especialmente, a la cultura a nivel mundial. Más bien sería la consecuencia de una creciente comunicación e interdependencia entre los países y los ciudadanos de éstos individualmente. Las fronteras se difuminan y se hace más fácil el transitar ideas de un lugar a otro del globo terráqueo.

Este proceso se genera, sobretodo gracias al uso de internet y a los llamados mass media (medios de comunicación de masas), que van a extender informaciones desde un lugar a otro. Pero además, en los últimos años también hay que unir en este proceso de globalización, la acción de las redes sociales que comunican a personas de todo el mundo, en cuestión de segundos. Esta revolución de la información, puede generar grandes beneficios como es la comunicación de pensamientos por todo el mundo; pero también genera grandes inconvenientes, como puede ser que el “exceso de información genera desinformación” (Toffler, 1970). Aun, con sus luces y sus sombras, la globalización es un fenómeno que a día de hoy no se puede evitar. Además afecta a todo el mundo, con más o menos incidencia, y en el contexto de pandemia mundial en el que nos encontramos se puede ver su efecto todavía más,

Pero fuera de estas valoraciones, hay que afirmar que la globalización es algo que nos rodea y configura en la actualidad. Por lo tanto el fenómeno religioso se ve influenciado por este modelo actual. Gracias a la globalización, especialmente de las comunicaciones, podemos conocer y compartir información religiosa por todo el mundo. Algo que ha logrado influir en las experiencias personales, tanto como en las sistematizaciones de las religiones.

Cierto, que desde la antigüedad ha habido contacto entre culturas y las religiones se han impregnado unas de otras. Pero en la actualidad este proceso se acelera y se eleva a categorías mayores en el tiempo y el espacio. Estamos ante un fenómeno de universalidad, que va a configurar, ya lo está haciendo, las formas de concebir y visibilizar las religiones en el mundo. Pero, favorece sobretodo a las nuevas religiones que surgen en este contexto, influenciado sobretodo por el eclecticismo. Pues muchos seguidores de las Nuevas Religiones (New Religions) conocen de sus existencias a través de las redes sociales y medios de comunicación de masas.

De igual modo, sucede que las grandes religiones que podríamos denominar históricas, sienten una amenaza en esta globalización. Porque los movimientos religiosos contemporáneos, influenciados por la “New age” y eclécticos, terminan por crear seguidores, fieles, completamente independientes que no responden a esquemas religiosos de ningún tipo, establecidos con anterioridad. Como afirma José Luis Cancelo: “ha contribuido (la globalización) indirectamente a la creación de una religión personalizada(Cancelo, 2004: 282). Algo incompatible con las estructuras de las religiones ya establecidas con sus normas y principios.

La apertura a la información, ha creado a su vez una crisis en la confianza de los fieles. Antes cada religión tenía su cosmovisión, y sus fieles confiaban en ella por el testimonio de sus escritos y de sus guías espirituales. Pero ahora por la gran cantidad de información que se recibe, se ha creado una crisis de legitimidad en las creencias. “Las personas no se fían ya de las "visiones del mundo", vengan éstas de donde vengan, porque, en el fondo, no pasan de constituir "metarrelatos" para un momento determinado” (Cancelo, 2004: 331). Por eso ahora las religiones tradicionales se enfrentan a la deconstrucción de sus visiones históricas, mientras que las nuevas religiones nacen ya en el contexto de una construcción ecléctica de sus metarrelatos. Muchas de ellas, incluso niegan el esfuerzo de tener que construir un relato de sus creencias, y solamente se apoyan en prácticas espirituales y de meditación, que no van más allá del propio constructo que desee elaborar el propio seguidor.

El mundo postindustrial cree vivir en una sociedad secularizada. Lo que ocurre es que el hombre actual de las sociedades modernas, se legitima en su pensamiento afirmando que la sociedad industrial necesita postular el destierro de los medios sobrenaturales que perviven fuera del propio control de lo meramente humano. Esta seguridad se apoya en la ciencia, como algo descubierto y controlado por los seres humanos. Se convierte esta ciencia en el único instrumento de acceder a una verdad objetiva. Pero esto es una ficción, porque las sociedades “occidentales” positivas son sociedades tan fundadas en la creencia como cualquier otra. Aunque hayan apostado por la razón y por la ciencia, en lugar de la fe y las religiones. (Estruch, 1994).

En América Latina, esta realidad es diferente, pues allí se sigue confiando en las creencias y en las prácticas religiosas. Algo, que gracias a la globalización, extiende su influencia, en lugar de querer emular las creencias de las sociedades occidentales. Allí se observa una mezcla de fe en las cuales un fiel puede ser seguidor del cristianismo, y a la vez practicar ritos de religiones mediúmnicas que intenten sanarles el cuerpo de alguna dolencia. Esto ha influido a su vez en la proliferación de prácticas religiosas como la Umbanda, el  Candomblé, la Kimbanda, el Batuque en Brasil o el Palomonte, la santería y el espiritismo en Cuba. Pero también ha influido en los monoteísmos a nivel mundial, y especialmente a la aparición cada vez mayor de movimientos protestantes y evangélicos por todo el continente americano.

También se experimenta en cultos como la santa muerte en México, muy mezclada con creencias cristianas, pero siendo algo alejado a la doctrina cristiana. Llegándose incluso a mezclarse, por este contacto globalizado, cultos dispares entre sí como la citada “calavera Catrina” mexicana y la llamada “san muerte” en Argentina y Paraguay. Tomándose la iconografía de la primera y adaptándola al culto de la segunda, siendo ambas de raíz y creencia muy dispares, terminan unificándose por la influencia de la globalización aplicada a creencias en América Latina.

«Y aunque se trata de una creencia diferente a la de la Santa Muerte mexicana, sí es cierto que ha habido una influencia a través de Internet y las redes sociales, que se ve sobre todo en las imágenes empleadas. Se ha dado una mayor “personalización” del que antes sólo era un esqueleto con guadaña, y ahora sus expresiones “auguran protección para sus devotos y castigos para quienes los molestan”, según Frigerio.» (Santamaría, 2018).

De esta manera, se muestra como la globalización ha afectado a la forma de concebir las creencias en todo el mundo, y especialmente en América Latina, que sigue siendo una fuente de creencias pre-industriales en la religión por delante de la propia fe en la sola ciencia. Aunque aún nos queda por observar más acciones globalizadas en la cultura, que afectará directamente a las religiones y especialmente a la aparición de nuevas formas de creencias, más entrelazadas y eclécticas.

 

Bibliografía:

Cancelo, José Luis (2004) “Influencia de la globalización en las religiones”. En Ars Brevis: anuario de la cátedra Ramón Llull Blanquerna. Barcelona, pp. 280-332.

Cantón Delgado, Manuela (2004) “Religiones globales, estrategias locales”. En Estudios sobre las Culturas contemporáneas. Colima, pp. 87-108

Cárdenas, Luis Alberto (2012) “Globalización, creencias, sanaciones y milagros”. En Journal of the Sociology and Theory of Religion. Valladolid

De la Dehesa, Guillermo (2000)”Comprender la Globalización”. Madrid: Alianza

Estruch, Joan (1994) “El mito de la secularización”. En R. Díaz-Salazar, S. Giner y F. Velasco, Formas modernas de religión, Madrid: Alianza, 1994

Santamaría, Luis (2018) “¿Qué es el culto a San la Muerte?”. En Aleteia. Publicado el 31 de mayo de 2018. [https://es.aleteia.org/2018/05/31/que-es-el-culto-a-san-la-muerte]

Stiglitz, Joseph (2002) “Globalization and Its Discontents”, Nueva York: W.W. Norton & Co.

Toffler, Alvin (1970) “El shock del futuro”. Nueva York: Penguin Random House

domingo, 19 de agosto de 2012

Comentario al documental: “Religión, Iglesia, Estado y política”



Me ha llamado mucho la atención que en el documental el historiador Vladimir Acosta de la televisión venezolana, ataca continuamente a la Iglesia católica, como un organismo internacional que busca, poco menos, que el control de los Estados y la entrada en la vida política para fortalecer su poder. Además he de denunciar el poco respeto con el que trata a la jerarquía eclesiástica, llegando incluso al insulto a los mismos.

Pero la catalogación que me ha parecido más risible por parte del programa, y sobre la cual va a versar mi reflexión, es la de nombrar a la Iglesia partido político, y denunciar su interés por controlar la política de los estados. Esa aclaración me parece completamente herrada y carente de justificación real. Ya que si la Iglesia quisiera ser un partido político, lo primero que buscaría sería crear líderes religiosos con capacidades de liderazgo que pudieran concurrir a unas elecciones o que intentaran ocupar altos cargos de los gobiernos nacionales. Cosa que está más que demostrada que no es así.

La propia organización de la Iglesia, es la que hace que parezca que se estipula como un partido político. De esta forma que entienda que se pueda dar pie a confusiones de tipo metodológico. Por eso voy a explicar el orden jerárquico que la Iglesia tiene y lo vamos a comparar con el de los partidos políticos para entender que aspectos son iguales y cuales nos conducen a diferencias estructurales.

Pero antes de eso y en primer lugar vamos a acotar lo que significa Iglesia, para poder circunscribir el elemento a analizar teniendo presente lo que para el historiador Acosta sería ser miembro del “partido” Iglesia.

La palabra Iglesia procede del griego Ek-kalein que significa “estar fuera”, en castellano se traduciría como convocación, llamada a una asamblea. Serían éstas las asambleas del pueblo de carácter religioso. Las cuales ya se citan en el libro de los hechos de los apóstoles en el capítulo 19, versículo 39.

Pero este nombre que se extrae del pasaje del nuevo evangelio citado anteriormente, es una herencia que desde antiguo ha venido utilizándose para designar esta asamblea de creyentes en un Dios único que tiene su base en la asamblea del pueblo de Dios, en la cumbre del monte Sinaí, donde según la Biblia Moisés recibe las tablas de la Ley (Ex. 19). A partir de ese momento concreto, todos aquellos que se reúnen para cumplir los designios de Dios y orar en su nombre, pasan a ser considerados Iglesia, como asamblea de los que están fuera del mundo y que se apartan para ser convocados al rebaño de Dios.

Como podemos observar en el propio término de Iglesia comienza una diferenciación clara con los partidos políticos, los cuales se hallan inmensos en los sistemas estatales para poder ostentar el poder político. Por el contrario la Iglesia como tal se halla al margen, está fuera del sistema, porque se aparta del mundo, de la política, para poder estar más cerca de Dios. Además a diferencia del partido político, no busca la consecución de un poder terrenal, sino de un poder espiritual por el cual se alcance la salvación del alma incorpórea. Por lo tanto el objetivo de la Iglesia no es al corto plazo temporal y espacial como las corporaciones políticas, sino que su alcance es eterno y universal. Pues trata de guiar a las almas de las personas hacia Dios y no a los ciudadanos hacia el correcto funcionamiento político y social.

Por eso la palabra Iglesia en el sentido cristiano no solo designa las asambleas litúrgicas (1 Co 11, 18; 14, 19. 28. 34. 35) en las que se constituye para un momento concreto cristalizándose en un rito, sino que también es una comunidad local de personas (1 Co 1, 2; 16,1) que al unirse forma la comunidad universal (1 Co 15, 9; Ga 1, 13; Flp 3,6). Por lo tanto cuando se habla de Iglesia se ha de entender que nos encontramos ante tres vertientes que han de tenerse en cuenta: la Iglesia como asamblea litúrgica, como comunidad local y como comunidad universal. Estos tres conceptos están unidos y no pueden entenderse ni por separado, ni explicarse el uno sin el otro.

Los partidos políticos por el contrario no gozan de un criterio de universalidad en su organización, de tal manera que un afiliado a un partido X tendrá diferentes intereses en la política viviendo en Sevilla que un afiliado al mismo partido que viva en la Coruña. Sin contar que ni tan siquiera militarían en el mismo partido un Francés y un colombiano o un chino y un egipcio. Porque la propia configuración del partido político como elemento para hallar la forma de gestionar el conflicto social hace que la Iglesia sea un elemento totalmente diferente de esas expectativas, buscando más bien la unión de la Iglesia en una sola comunidad, y no creando diferenciaciones entre los individuos de la sociedad.

En cuanto a la organización eclesiástica, a la que al principio me refería, y que puede dar indicio a que es lo que hace igualar la Iglesia como partido político, vamos a observar de que manera se estipulan los organismos eclesiásticos para comprender porque no es un partido político.

En la Iglesia existen dos grupos que la forman: por un lado los laicos y por otro el clero. Los laicos son aquellos miembros que no han recibido un ministerio sagrado y el clero es aquel que ha recibido el sacramento del orden. Cabe señalar que la Iglesia se encuentra formada por todos aquellos que han recibido el sacramento del bautismo, como rito de iniciación a la vida cristiana. Al igual que Jesús hiciera en el río Jordán justo antes de comenzar su vida pública (Mt 3, 13-17). Los cristianos pasan a ser considerados como tales cuando son bautizados, por eso no puede un bautizado abandonar su condición de cristiano, ya que para la Iglesia, los sacramentos son irrevocables, aunque el propio bautizado apostate de su fe, sigue perteneciendo al grupo de los cristianos ya que la doctrina cristiana no permite apartar de la Iglesia al que ya ha sido admitido en ella. Aunque si se le pueden negar ciertos sacramentos como la comunión.

Por lo tanto un miembro de la Iglesia no puede ser apartado de esta, al contrario que los partidos políticos en los que existe la expulsión y/o abandono de las filas como afiliado. Lo cual nos muestra que el vínculo existente entre individuo e Iglesia es mucho más fuerte que el que pudiera existir entre individuo y grupo o partido político.

Una vez que te encuentras como miembro de la Iglesia, el siguiente paso sería ver el orden existente en el interior y en el que al principio se comentó que era el motivo por el que se puede llegar a pensar que la Iglesia actúe como un partido político. Pero ya adelanto que si bien la estructura de los partidos es un orden piramidal en el que los líderes se hallan en la cúspide representados en la figura del presidente o secretario del grupo, siendo este el afiliado con mayor poder en la organización. En la Iglesia el orden se asemejaría al de una pirámide invertida.
En esta pirámide invertida el líder supremo, que sería el Papa, estaría situado en el punto más bajo de esta pirámide, siendo el servidor de toda la Iglesia, a la vez que el guía de la organización. Pero es un Guía que sienta sus bases en el servicio al resto de la Iglesia, y no como un líder que se halla en la cúspide de la organización, sino como un servidor que se encuentra en el servicio atento a todos los que forman la estructura eclesiástica.

Subiendo esta organización encontramos los cardenales, siendo designados estos como príncipes de la Iglesia. Los cuales son miembros del colegio cardenalicio y electores del Papado. Además dirigen las decisiones de la Iglesia y son los miembros de los órganos colegiados de la Iglesia. La designación de los cardenales corresponde al romano pontífice que une a estos miembros a la jerarquía eclesiástica con una proclamación pública basada en sus buenas costumbres, sus vidas santas y su servicio a la comunidad cristiana.

En el siguiente escalafón se encuentra las obispos y arzobispos, los cuales son los encargados de dirigir y administrar las provincias cristianas. Son los máximos responsables de la fe en sus respectivos lugares de acción pastoral. Además de ser cabezas de las Iglesias locales. Éstos dirigen y ordenan al clero de las diferentes diócesis y archidiócesis que se hallan a su cargo. Para lo cual ya se resuelve el siguiente grupo que es el del clero regular, que administra las parroquias y sirve los sacramentos en aquellos pueblos, barrios o ciudades en los que tiene asegurada su labor pastoral.

Por último en la cúspide de la pirámide, siendo el lado más largo y ancho de todos, se encuentra el Pueblo, que es el que recibe la labor de los anteriores y tiene como misión alcanzar el amor de Dios por medio de la administración sacramental y dirección espiritual de los anteriores.
Al explicar la forma de organización de la Iglesia, surge en el individuo la irresistible condición humana de pensar que la Iglesia en realidad, aunque lo explicado es la regulación dígase jurídica del derecho canónigo, se trata de una organización piramidal o estructurada jerárquicamente como un partido político en el que el Papa sería el secretario general o presidente, los cardenales los miembros de su ejecutiva y los obispos los presidentes territoriales, esto es completamente falso, ya que la vinculación de cada uno con su cargo o puesto desempeñado corresponde a una vinculación o cercanía con la Divinidad que hace que ningún ser humano, ni tan siquiera el Papa, pueda retirarles su condición ya adquirida. Al contrario que un partido político que con la mera actitud de un superior inmediato se podría abandonar el orden jerárquico.

Otro de los aspectos a destacar en la visualización del documental es que el historiador venezolano acusa a la Iglesia de ser un partido político en el que se “afilia” a los niños desde el bautismo sin uso de razón, y esto no es del todo cierto ya que desde el bautismo, que son los padres los que se lo administran al niño, vienen una serie de sacramentos posteriores que van unidos a la madurez del ser humano y que son los que definitivamente van configurando la estancia y vinculación del individuo con la Iglesia. En este sentido existe la confirmación del cristiano en la que el individuo, con uso de razón, declara que quiere pertenecer a la Iglesia y se reafirma de su condición de cristiano. Este sacramento permite a la Iglesia comprobar públicamente que la mayoría de los bautizados continúan su camino en la fe.

También es destacable del video la definición del catecismo como “programa electoral” de la Iglesia, cosa absurda esta, ya que los programas electorales son flexibles y suelen actualizarse según el momento histórico y la conciencia política del momento para poder obtener la confianza del pueblo y de esta forma acceder al gobierno y ganar las elecciones. Sin embargo, en la Iglesia el Catecismo marca las bases de la doctrina cristiana y está compuesto de valores inalterables e inamovibles. No se altera su constitución y no se cambian sus fundamentos, y mucho menos se adaptan a las condiciones de la sociedad para ganar elecciones.

En cuanto a la evolución histórica que se realiza de la Iglesia, hay que tener en cuenta que es un análisis histórico que carece de fundamentos ciertos y que se realiza desde una visión fatídica del papel de la Iglesia en la evolución histórica desde el nacimiento de la Iglesia. No se puede afirmar que el catolicismo, como afirmó el señor Acosta, nazca de una disidencia judía, ya que la religión Judía aún hoy en día espera la venida de Dios sobre la tierra, y la Iglesia asegura que esa llegada se produjo con el Cristo, Jesús de Nazaret. Por tanto no hay una disidencia en el origen del catolicismo, sino la afirmación de inicio en una premisa diferente al judaísmo. Cierto es que los primeros seguidores de Cristo eran judíos, pero también es verdad que ya en vida de los primeros discípulos existe la disputa entre San Pedro (Judío) y San Pablo (Romano) sobre ciertas prácticas de judío y no judíos en el seno de la Iglesia naciente (Ga 48, 2:11- 2:21). Por lo tanto ya en el principio de la organización nos encontramos con seguidores judíos y no judíos, por lo tanto no es una disidencia de la anterior sino una nueva concepción misma de la religión.

Otro de los aspectos que han quedado a la deriva en el video es que se han obviado las dos ideas fundamentales que nadan de la propia Iglesia, me refiero a que solo se han tomado ciertas personalidades de la Iglesia, obviando la labor de otras muchas personas que perteneciendo a la Iglesia, han actuado de forma diferente a los referidos en el video. En este sentido cabe señalar que el profesor Acosta acusa a la Iglesia de ser partícipe del dominio colonial en América a través del fuego y la espada, no citando de ningún modo la contribución de la Iglesia en la creación de hospitales, colegios, orfanatos, etc. en América, así como la creación de conciencia respetuosa de las comunidades indígenas que se implementa gracias a la acción de personalidades de la vida religiosa, como Fray Bartolomé de las Casas.

En cuanto a la ideología de la Iglesia, podría decirse que no existe en sí, no podemos afirmar que la Iglesia sea de derechas o de izquierda, sino que ésta es una parte de la sociedad que esta compuesta de individuos de diferentes ideologías pero que no prevalece ninguna sobre la otra. Por eso no se pueden seguir las palabras del historiador cuando afirma de manera tajante que la Iglesia realiza políticas de derecha, y que los gobernantes de derecha son miembros de la Iglesia católica. Esto es una falacia, ya que dentro de las muchas corrientes de pensamiento que se engloban en los denominados grupos de derecha existe una gran cantidad de ateos y agnósticos, que incluso llegan a repudiar el sentido mismo de la palabra Iglesia, por tanto no todos los gobernantes de derecha son de la Iglesia, ni la Iglesia piensa como los gobernantes de derecha.
De igual modo afirmar como lo realiza Acosta, que cuando la política de la Iglesia se asemeja a la Izquierda, en realidad nos encontramos ante una política de derecha escondida, sería disponer que la obra social de la Iglesia y su conciencia social, puesta ya de relieve en la encíclica “rerum novarum”, está siendo en realidad política de derecha. Afirmar esto es un insulto para todos aquellos miembros de la Iglesia que por amor se ponen al servicio de los demás, como pueden ser misioneros, voluntarios de cáritas o cualquier cristiano que desde manos unidas lleva comida, alimento o medicinas a los más necesitados de la sociedad mundial. Por tanto no se pude afirmar, como lo hace el documental, que la Iglesia se oponga a la solidaridad política, cuando históricamente ya realizaba estas acciones, antes incluso de que el Estado tomara conciencia de ello.

Otro aspecto de la Iglesia es como dentro de la misma nacen, diferentes corrientes de pensamiento y formas de actuar, teniendo todas ellas los mismos principios básicos. De esta manera han proliferado dentro de la organización eclesial las llamadas comunidades o grupos religiosos. Estas comunidades se diferencian unas de otras por su forma de vivir el evangelio y sus carismas propios, pero sin abandonar el orden eclesiástico ni la estructura de la Iglesia. Por ello, llama la atención que el autor resuma a la mayoría de estas confesiones de la Iglesia Católica a la organización del Opus Dei, a la que llega a acusar de mafiosa y sectaria, ya que no es la única, ni se puede pasar a catalogarla como “siniestra”. Cuando si observamos los datos e información de las comunidades religiosas podemos desde un ordenador obtener todo tipo de información sobre estas a través de internet sin que se realicen acciones a escondida o sin el amparo de la autoridad eclesiástica.

En cuanto a la implicación de la Iglesia en asuntos políticos, cabe señalar que si bien se ha obtenido en la mayoría de países en el mundo, una separación más o menos clara de las relaciones Iglesia-Estado, cierto es en primer lugar que la Iglesia como actor social, con intereses en la sociedad, se encuentra en su libertad de poder interactuar con la política como cualquier otra organización que se halle en un Estado; y en segundo lugar, la Iglesia expresa opiniones y publica actitudes dirigidas a los cristianos y no a todo el conjunto de la sociedad. En este sentido las opiniones del clero no deberían de ser objeto de disputa entre otros sectores de la sociedad ya que si no se cristalizan en acciones concretas o van dirigidas a políticos, las opiniones de la Iglesia van dirigidas a la Iglesia.

Pero no se puede negar que la implicación política de la Iglesia, en cuanto que a organización que erradica en varios países del mundo, debe tenerse en cuenta a la hora de elaborar políticas en las que esté directa o indirectamente entroncada la estructura de la comunidad cristiana. En este sentido la Iglesia aboga por la libertad religiosa, para que cualquier comunidad religiosa, no solo católica, pueda tener voz a la hora de actuar en política, pero que se respeten las opiniones públicamente expuestas por la propia Iglesia Católica.

En este sentido se pueden observar las propuestas de la Iglesia para las relaciones Iglesia-Estado en los países por medio de las palabras de Benedicto XVI: <<El derecho a la libertad religiosa, tanto en su dimensión individual como comunitaria, manifiesta la unidad de la persona humana, que es ciudadano y creyente a la vez. Legitima también que los creyentes ofrezcan una contribución a la edificación de la sociedad. Su refuerzo consolida la convivencia, alimenta la esperanza en un mundo mejor, crea condiciones propicias para la paz y el desarrollo armónico, al mismo tiempo que establece bases firmes para afianzar los derechos de las generaciones futuras>>. (28/3/2012)

Como bien indica el Papa, la libertad religiosa ha de imperar, porque cuando el historiador Acosta afirma que la Iglesia no debe inmiscuirse en asunto políticos, está obviando que la Iglesia se compone de ciudadanos que a la vez son miembros de la Iglesia y del estado, por tanto la importancia de la opinión de la Iglesia en la política ha de ser fundamental para no obviar la opinión de estos ciudadanos.

Opinión que por otro lado debe ser formada y cultivada en un ambiente de libertad de conciencia y religiosa, así como formada dentro de unos valores de derechos humanos y democráticos. La libertad que la Iglesia impera a la hora de querer llevar adelante acciones de acuerdo con los Estados no pasa por querer obtener más privilegios que el resto, sino que busca defender la posición de sus seguidores y la libertad para poder hacer su misión en el mundo de manera más eficaz. En este sentido Benedicto XVI ha afirmado: <> (28/3/2012)

Como hemos visto a través de este documento la Iglesia no puede ser definida como un partido político, ya que no reúne los requisitos para ser tal, ni tan siquiera actúa de igual forma que las organizaciones políticas. Sino que en la actualidad la Iglesia es “una realidad moral de la parte de la libertad religiosa” (Benedicto XVI). No es un partido político, aunque interactúe en política, sino que es el fruto de una libertad de conciencia en la que sus seguidores son a la vez ciudadanos y que existe para llevar a cabo las acciones para las que fue creada de manos del mismo Jesús de Nazaret, hace ya dos mil años.

Bibliografía:
  • BENEDICTO XVI: Homilía en la misa de la Plaza de la revolución en La Habana.  Cuba, 28 de marzo de 2012.
  • COPE: “La iglesia no es un poder político, sino una realidad moral de la parte de la libertad” 24/3/2012 Recurso Web: (http://www.cope.es/religion/24-03-12--la-iglesia-no-es-un-poder-politico-sino-una-realidad-moral-de-la-parte-de-la-libertad-282820-1)
  • GIL DELGADO, Francisco: conflicto Iglesia-Estado. Sedmay ediciones, 1975
  •  LOMBARDÍA, Pedro:  Parte general de derecho canónigo, 2005
  • PRINCE, Alejandro: Iglesia-Estado. Instituto internacional de investigaciones interdisciplinarias, 1994
  • RATZINGER, Joseph y SCHÖNBORN, Christoph: Introducción al catecismo de la Iglesia Católica. Ciudad Nueva, 1995
  • SANTA BIBLIA. Versión Reina Valera, 1957

miércoles, 22 de junio de 2011

Aborto y religión

El tema de la religión es fundamental para tener una base ético-moral dónde apoyar una teoría básica sobre el aborto. En el mundo, la fuerza de la religión impulsa en sus decisiones a muchas personas y es un valor a tener en cuenta para conocer las posibilidades a las que optarían muchas personas criadas en el seno de una religión u otra.

Pero al tratar el tema del aborto hay que ser muy consciente de que las mujeres que tengan una fundamentación religiosa de sus vidas, contarán con una barrera moral a la hora de decidir sobre abortar o no. Es un tema que en general todos los directores espirituales y encargados de administrar los libros sagrados de cualquier religión parecen poner de manifiesto su rechazo a la práctica de abortos, pero claro la religión es muy extensa y existen motivos y justificaciones que parecen no castigar del todo al aborto. Estas polarizaciones en el tema religioso, nos va a servir para arrojar luz sobre ciertos movimientos que se hayan enfrascados dentro de lo que podría ser la corriente única de pensamiento que los órdenes clericales de cada religión obvian a la hora de crear la idea del rechazo mutuo y total al aborto en cada movimiento religioso.

Muchas mujeres viven en países donde los líderes religiosos aúnan sus criterios morales para convencerlas de que el aborto está mal visto a los ojos de Dios. Esto conlleva a que la decisión de esas mujeres cuente con un freno ideológico que no les permite practicar un aborto, y algunas esa decisión las amarra para el resto de sus vidas. Además el papel de la religión es fundamental para crear legislaciones en el mundo y casi toda religión influencia de una manera u otra a la hora de escribirse los códigos legislativos. Es el caso por ejemplo del cristianismo en muchos países de Sudamérica o del Islam en los países árabes, como ejemplos, pero existen muchos más. Siempre se tiene en la conciencia colectiva la idea de que las religiones solo aportan restricciones en el tema abortivo-legislativo en el mundo, pero en la realidad lo que existe es una reprobación sobre el derecho a decidir de las mujeres por parte de las jerarquías eclesiásticas de todas las religiones, en definitiva de los que interpretan las escrituras.

Aunque no siempre se está al cien por cien en contra de la decisión de la mujer en materia reproductiva, como los representantes religiosos hacen saber en sus diferentes confesiones. De hecho en la Conferencia Internacional sobre Población y desarrollo (CIPD) de 1994, celebrada en el Cairo, así como en la cuarta Conferencia sobre la mujer, celebrada en Beijing, en el año 1995 las coaliciones religiosas internacionales se unieron para presentar una serie de recomendaciones que respaldaban y apoyaban la decisión de la mujer en materia de decisión propia.
Para continuar con el análisis de las divergencias existentes en cada una de las religiones del mundo, y de la influencia de estas a la hora de legislar los Estados en materias de decisiones personales como puede ser el aborto, se ha escogido tan solo 5 religiones del mundo, ya que es imposible englobarlas todas por la enorme cantidad de las mismas, se ha decidido nombrar y comentar las 5 religiones mayoritarias lo que conlleva una apertura a pensar que en el resto de religiones más minoritarias las diferencias no deben de ser muy dispares a las de estas.
Las religiones que se han cogido como representativas del mundo son las que mayor cantidad de fieles o seguidores profesan en la actualidad: Cristianismo (995, 8 millones de fieles), Islam (1.200 millones de fieles), Hinduismo (900 millones de fieles), Budismo (entre 1691 millones y 230 millones de fieles) y el judaísmo (13.300.000 seguidores). Al ser las más representativas nos sirve como muestra a nivel mundial de lo que puede ser las diferentes religiones y el papel de la decisión de la mujer en el tema del aborto.

1. Cristianismo:
En primer lugar recalcar la diferencia existente dentro de las numerosas corrientes que existen dentro del cristianismo. Aunque en la mayoría de los casos cuando se habla del cristianismo se resume en dos corrientes protestantes y católicos. Por ello cabe reseñar que todas las corrientes no piensan lo mismo aunque sus comienzos sean parejos. De esta forma las opiniones que se generan en el Vaticano, no tienen porque corresponder con las generadas en las iglesias locales protestantes, que además difieren entre sí, ni con la de los ortodoxos en la iglesia oriental.
El cristianismo al ser una religión rica en corrientes internas, también lo es en la resolución de temas como el del aborto. Pero vamos a comenzar estructurando el análisis con la corriente principal de pensamiento dentro del cristianismo, el catolicismo:

Hasta el pontífice Pío IX (1846-1878 ), sus antecesores no se preocuparon del tema del aborto, es decir, entre la serie de pecados y castigos divinos, el aborto estaba clasificado como uno de los menores, sin grandes consecuencias para el alma. Sin embargo el Papa Pío IX, publica la encíclica Apostólica Sedis en la cual se penaliza el aborto, ante cualquier circunstancia, con la excomunión. Posteriormente el Papa Pío XI (1922-1939) en 1930, dirá que la vida de la madre y del feto son igual de importantes y por tanto nadie tiene la autoridad para destruirlas. Su sucesor Pío XII (1939-1958), continuó esta afirmación con la creación de normas que poco a poco fueran debilitando la rigidez de la Iglesia en el asunto del aborto. Sin embargo, el adelanto que parece ser estaba tomando la opinión de la mujer sobre su cuerpo, se vuelve a ver debilitada frente a la vida del feto, cuando el Beato Juan XXIII (1958-1963) diga: “La vida humana es sagrada desde su origen”. Afirmación que continuaría Pablo XI (1963-1978).

Desde ese momento los Papas han dejado su huella en la penalización del aborto y han luchado para que en los países en los que el catolicismo es mayoritario se legisle para penalizar el aborto, característico es por tanto a este respecto las palabras de su santidad Benedicto XVI (2005-actualidad) al decir: “Es necesario ayudar a tomar conciencia del mal intrínseco del crimen del aborto que, al atentar contra la vida humana en su inicio, es también una agresión contra la sociedad misma. Los políticos y legisladores, como servidores del bien social, tienen el deber de defender el derecho fundamental a la vida, fruto del amor de Dios ”.
Como vemos el orden eclesiástico de la Iglesia condena de manera pujante el aborto y además muchos de sus fieles lo condenan, creando incluso grupos de presión para intentar trasladar la opinión de la iglesia a los códigos legales de sus países, especial mención a la asociación “pro-vida” que cuenta con una gran cantidad de católicos entre sus líderes. Sin embargo también existen corrientes de pensamiento dentro de los católicos que aceptan el aborto siempre y cuando se produzca dentro del primer trimestre de gestación. Éstos se apoyan en la idea de Santo Tomás de Aquino que afirma que el alma no entra en el cuerpo en la concepción misma, sino entre los 40 y 80 días posteriores a la misma.

En general, la mayoría de las confesiones cristianas que tienen una posición pro-vida, permiten el aborto cuando la vida de la madre corre riesgo. Sin embargo cabe señalar que existen una serie de corrientes inflexibles con el tema de la vida dentro del cristianismo, que conciben la transmisión del alma en el momento mismo de la concepción, y que por tanto no permiten el aborto bajo ninguna circunstancia, estos son: los evangélicos, los luteranos y los mormones. Para estos grupos el fin es acabar con las leyes que despenalizan el aborto.

Otros grupos se han decantado abiertamente por una posición pro-elección, en contraposición con la corriente pro-vida, y públicamente han considerado que el momento en el que la vida humana adquiere el alma es un tema no establecido y que por tanto es decisión de la familia elegir si quiere que el embarazo se desarrolle o no. Estos movimientos son la Unidad de Cristo, los metodistas, los episcopales y los presbiteranos. Estos grupos además creen que la decisión personal de la mujer debe valerse de unos criterios morales y éticos que ella misma quiera acoger y nunca de decisiones externas a la propia libertad personal de la mujer. Además luchan por despenalizar el aborto ya que consideran que el bienestar de la mujer es prioritario al bienestar del niño. El despenalizar el aborto sería positivo para la salud de las madres. Aunque, lógicamente, sostienen que el aborto debe ser utilizado ante circunstancias especiales y nunca como método de planificación familiar.
Pero existe en el seno del cristianismo una solución a la posición de los pro-vidas y los pro-elección, que sería acogerse a la corriente del “probabilismo”, el cual se desarrolla teóricamente desde el Siglo XIX. Esta doctrina se basa en la idea de los teólogos de que “Ubi dibidumm ibi libertat” (Donde hay dudas hay libertad) y por tanto la decisión última sobre los temas que no están claros recaerían en la conciencia individual de la persona. En este caso una persona puede discernir del pensamiento de la Iglesia si existiera al respecto “una probabilidad firme”. Esta idea permite un desacuerdo privado con la Iglesia y apoya la conciencia individual.
Por último concluir el análisis católico diciendo que como se señaló al principio, se debe diferenciar la opinión de la jerarquía eclesiástica y de los fieles comunes. Esta divergencia de opinión se observa por ejemplo en la encuesta realizada en Bolívia por Aída Camacho, para su libro “Aborto impune”, en la cual se observa que el 42% de los católicos está en contra de lo que opina la jerarquía de la Iglesia en referencia al aborto.

2. El Islam:
El tema del Islam tiene muchas connotaciones que nos asemeja en su forma de tratar el aborto al cristianismo. En primer lugar su base teológica también pasa por averiguar o afirmar en que momento se transfiere el alma al cuerpo del feto. Pero al igual que en el cristianismo, nadie puede ni afirmarlo ni extraerlo en conclusión de ningún texto sagrado. Sin embargo la mayoría de las corrientes islamistas permiten excepciones, al igual que casi todas las religiones, ante los casos de riesgo para la vida de la madre o del lactante y ante posibles malformaciones del feto.
Además es reseñable el importante avance en materia de libertad de elección que se produjo en el Islam cuando el gran Jeque de Al-Azhar , manifestó su apoyo a una fatwa que permite el aborto en caso de violaciones.
En Irán, país en el que está prohibido el aborto en cualquier situación, un clérigo Chiita dictó una fatwa que permite el aborto en el primer trimestre de gestación siempre que se alegue riesgo para la salud de la madre o malformaciones en el feto. Esta declaración se une a su vez a otra fatwa emitida por el líder supremo de Irán que favoreció el aborto a los fetos menores de 10 semanas de gestación siempre que se diagnosticara talasemia .

Otros países islámicos como Túnez o Turquía han adoptado posiciones permisivas frente al aborto con el fin de proteger la salud de las madres. Bangladesh por su parte permite la regulación de la menstruación durante las primeras ocho semanas de embarazo. En cambio otros países musulmanes en los que el aborto es severamente perseguido y penalizado se demuestra que la realidad social es bien diferente, ya que se realizan abortos sin que el Estado sea consciente de ellos, el mejor ejemplo de este tipo sería Indonesia, dónde el aborto es completamente ilegal, exceptuando por salud de la madre, y los datos arrojan que en este país se producen al año dos millones de abortos.

En cuanto a la teología musulmana señalar en primer lugar que el aborto es un tema que no se trata en el Corán de manera implícita, sin embargo si se menciona en algunas escrituras que Mahoma promueve algunos métodos de planificación familiar como es el caso del Coitus interruptus, siempre que este sea de común acuerdo entre los progenitores. En cuanto a la opinión de los teólogos, cabe señalar que al no existir una autoridad máxima como un papado, por ejemplo, lo que se acepta es la opinión de los estudiosos de las escrituras en cada lugar. Pero más o menos se puede unificar el criterio de que todos están de acuerdo en que se podría realizar el aborto antes de que el alma entrara en unión con el feto, lo que varía en cada lugar es el momento en que se considera que esto ocurre, sería una fecha variable entre los 40, 80 y 120 días desde la concepción.

Por último señalar que en el Islam existen dos escuelas jurídicas que tratan el tema del aborto de manera contrapuntística: La escuela Hanafi, que permite el aborto libre en los cuatro primeros meses de gestación, siendo esta decisión única de la mujer, incluso si el marido se opone a la misma; y la escuela Maliki, que prohíbe completamente el aborto en todo caso y circunstancia ya que conciben que aunque el alma no haya llegado al feto, su condición natural desde que el semen se eyacula en el útero femenino es el de engendrar una vida con alma, que se irá formando.
Existen también una tercera escuela intermedia, la hanbalí, que permite el aborto en los primeros 4º días de gestación pero que lo prohíbe terminantemente después. El resto de escuelas bien sean Chiíes o suníes aceptan con ciertas criticas la teoría de la escuela Hanafi. De las cinco categorías con las que en el Islam se clasifican los actos musulmanes el aborto se considera una acción entre tolerable u opcional ya que en el Islam se defiende la vida y se ve el aborto como un recurso último de planificación familiar.

3. El Judaísmo:
Revisando las leyes hebraicas se sonsaca que en general el bienestar de la mujer es un factor central en la ley y en la tradición judía también se repite este hábito. Autoridades rabínicas históricamente han permitido el aborto basándolo en el bienestar físico y mental de la mujer. Además en el credo judío se ve el aborto como un deber cuando la vida de la mujer se ve en peligro.

El ejemplo de Israel, como único país judío del mundo, es que el aborto se permite por varias causas y es punible solo en ciertas circunstancias. Se permite el aborto en el país cuando el embarazo amenaza la salud de la madre física o mental, cuando la mujer es menor a los 17 años o mayor de 40, en el caso de que el embarazo resulte de un acto criminal como la violación, cuando ha sido por medio de incesto o de relaciones extramatrimoniales o si hay malformaciones para el feto.

Señalar también que en Estados Unidos de Norteamérica donde las comunidades judías son muy numerosas, cuatro de estas , cabe señalar que no ortodoxas, han manifestado públicamente su rechazo a las leyes gubernamentales de restricción del aborto, incluso algunos líderes ortodoxos también se han posicionado en esta postura.
Teológicamente el judaísmo es proclive a la santidad del feto, por ello no permite el aborto por solicitud sin justificación, sin embargo al no considerarse el feto como persona autónoma se puede recurrir al aborto en varias circunstancias. La Mishná admite el aborto explícitamente si hay riesgo para la madre (Ohalot 7:6).
El judaísmo más ortodoxo no admite más causa de aborto que el riesgo para la madre; mientras que el judaísmo conservador considera también la posibilidad de graves riesgos para la salud física o mental, cuando el feto es inviable o puede causarse defectos, siempre que sea según opinión médica experta.

4.El Hinduísmo:
En el Hinduismo se podría afirmar que en el concepto Dharma, ley natural, no cabría una concepción absoluta del aborto, ya que el Dharma es variable y no constante y siempre esta sometido al cambio. Cuando una mujer se plantea la decisión del aborto, el Dharma se encarga de regirle la conciencia según la situación personal y el momento que vive.

Para el Hinduísmo la vida del feto no es superior a la de la madre, ni viceversa, ambos son importantes pero ninguno impera sobre otro. Existen antiguos textos hindúes donde se aprecian prácticas de abortos, incluso en tratados médicos, en casos de lesión o muerte de la madre y de malformaciones del feto deonde las posibilidades de un parto normal fueran mínimas.

Cabe destacar que en Nepal, único país hinduista reconocido como tal en el mundo, el aborto se legalizó en el año 2002. Con esta medida se buscaba acabar con la enorme tasa de mortalidad en mujeres embarazadas y de los problemas ocasionados por los partos de riesgo. En Nepal, gracias a la nueva ley, se permite el aborto hasta en 12 semanas de gestación; Siempre que se aleguen casos de violación o incesto se puede alargar la gestación a las 18 semanas; y en casos de riesgos de salud física y mental para la madre, así como malformaciones del feto se puede abortar en cualquier momento. En la India con una alta población hindú cabe señalar que el aborto está legalizado con pocas restricciones desde 1971, y ni entonces ni ahora la comunidad hindú se ha pronunciado en contra de estas medidas.

En cuanto a la teología hindú cabe señalar que el aborto está considerado como una mala acción que daña el Karma y que causa rotura en el cosmos, lo cual no contenta al dios creador o Bhrama. Además en los textos antiguos hindúes, llamados Vedas, se observa una defensa de la vida y un rechazo a cualquier tipo de violencia.
Aunque para ellos el alma se concibe desde el cigoto, ya que la compleja forma de la reencarnación así lo realiza, también son conscientes de la enorme problemática que acarrea la población y de los riesgos del embarazo, por ello consideran el aborto como una manera eficaz de planificación familiar, que no altera el orden ya que por la reencarnación, los fetos, podrán optar a la forma humana en otro momento.
Además algunos textos antiguos de medicina hinduista (ayurveda) recomiendan defender la vida de la madre frente la del feto, porque al estar ya en el mundo es mejor preservar una vida ya formada que una que no otorga seguridad alguna de continuidad.
Po último señalar que aunque los textos sagrados, los vedas y los purana, rechazan el aborto, la sociedad hindú, entiende que las políticas de casta, la pobreza y el subdesarrollo hacen necesario que compensen la planificación familiar de manera que predomine la vida de la madre frente a la del narciturus.

5.El Budismo:
En el budismo cabe reseñar que es una religión muy dispersa de la que existen muchas corrientes cada una de ellas diferenciada de la otra en muchos preceptos. Pero los teóricos del budismo comentan que en general el budismo apoya la decisión de la madre de abortar o no. Por ejemplo la doctrina budista tailandesa del Kamma enfatiza que la decisión que tome el individuo en cada caso de estar justificado dice en su favor más que el posterior acto resultante de la acción realizada. De este modo se nos ilustra que interrumpir un embarazo a causa de la salud de la madre o por violación, no sería un acto inmoral, al contrario se estaría siendo moral y coherente con el respeto a la vida humana representada en la mujer.

La relajación del budismo frente al aborto se ve reflejada en la legislación de países como Camboya o Tailandia dónde es la religión oficial. Camboya le otorga a la mujer la posibilidad de abortar durante las primeras 14 semanas de embarazo sin necesidad de justificar el motivo del mismo; y en Tailandia se permite el aborto a la mujer que justifique violación o que pudiera sufrir riesgos para ella o el feto. En Japón, país mayoritariamente budista el aborto está permitido jurídicamente y socialmente no cuenta con reprobación.

Teológicamente para el budismo no existe un alma o sustancia divina en el hombre que sea necesaria mantener o proteger por lo tanto en un principio no debería de existir imposibilidad con el aborto, aunque si contempla una evolución en las habilidades y capacidades del feto, lo que los lleva a crear una graduación para controlar según la comunidad las etapas del embarazo y por tanto de la interrupción del mismo.
El budismo en sí mismo no condena de alguna forma el aborto, aunque sí señala los problemas físicos y psicológicos que para la madre puede causar. Por lo tanto no sería tanto una visión apocalíptica de castigo como una visión práctica y de realidad. Además en el caso de producirse el aborto, existe en el budismo una ceremonia llamada Mizuko Kuyo, en el cual se ayuda psicológicamente a la mujer que lo solicitase tras sufrir un aborto inducido.
Lo único que los budistas piden a las que decidiesen practicar el aborto es que realizasen obligatoriamente un examen de conciencia en el que valoren todas las situaciones personales y extra-personales para que el aborto se lleve adelante. Si todo se medita, para el budismo un aborto sería una situación desfavorecida pero que no acarearía mayor gravedad que otras acciones de la vida cotidiana. Cabe reseñar que mientras que el budismo señala los enormes males que conlleva asesinar a un perro, un elefante o un caballo adulto, de un aborto de 5 a 6 semanas no dice nada, por lo que se debe presuponer que es más grave la primera situación que la segunda. Aún así hay que repetir que para el budismo hay que meditar las acciones de esta forma no se incurrirá en males sino en bienestar para todos. No hay prohibiciones solo acciones que te llevaran a un bienestar mejor que otras acciones.

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